BACKTESTING DE LAS SEÑALES DEL IMI: QUÉ SE MANTIENE EN ACCIONES Y FUTUROS
Analizamos si las señales del IMI (índice de impulso intradía) siguen siendo efectivas en diferentes clases de activos, como acciones y futuros, a través de rigurosas técnicas de backtesting.
El Índice de Momentum Intradiario (IMI), desarrollado por Tushar Chande, es un indicador técnico oscilatorio que combina aspectos del Índice de Fuerza Relativa (RSI) con el análisis de velas. Diseñado para capturar condiciones de sobrecompra y sobreventa intradía, el IMI es especialmente útil para operadores a corto plazo y técnicos de mercado que buscan identificar posibles puntos de inflexión dentro de una jornada bursátil.
El indicador oscila entre 0 y 100; los niveles de IMI superiores a 70 generalmente se consideran de sobrecompra y los inferiores a 30, de sobreventa. Su cálculo implica analizar la magnitud y la dirección de las fluctuaciones del precio intradía durante un período específico, generalmente de 14 períodos. Su particularidad radica en que el IMI solo tiene en cuenta las ganancias y las pérdidas en las sesiones donde el cierre es mayor o menor que el de apertura, lo que lo hace sensible al sentimiento del mercado en tiempo real dentro de las velas diarias.
Como híbrido entre el análisis de momentum y el de velas, el IMI es particularmente eficaz para identificar reversiones a corto plazo. Sin embargo, existe una creciente necesidad de examinar si se puede observar la misma eficacia en diferentes clases de activos, especialmente en acciones y futuros. Los operadores suelen preguntarse: ¿Se mantiene la utilidad de las señales del IMI en mercados con estructuras fundamentales diferentes en términos de liquidez, volatilidad y horario de operación?
Este artículo realiza un análisis basado en datos de las señales del IMI a través del backtesting, un método esencial de validación de estrategias que utiliza datos históricos para simular el rendimiento del trading. Nuestro objetivo es identificar bajo qué condiciones específicas las señales IMI son más efectivas y si estos resultados se mantienen consistentes en diferentes instrumentos de mercado, como acciones y futuros.
¿Por qué comparar acciones y futuros?
Las acciones y los futuros ofrecen marcos de negociación contrastantes. Las acciones se negocian en horarios de mercado fijos, están sujetas a acciones corporativas como dividendos y ganancias, y a menudo se ven influenciadas por factores específicos del sector. Los futuros, por otro lado, operan casi 24 horas al día, son fundamentales para la especulación macroeconómica y ofrecen apalancamiento integrado. Estas discrepancias estructurales implican que las estrategias de negociación, incluidas las señales IMI, pueden comportarse de manera diferente en estos instrumentos.
Para los operadores interesados en aplicar indicadores técnicos de manera uniforme, es esencial comprender qué indicadores mantienen su solidez en todos los tipos de instrumentos. El objetivo no es simplemente verificar si el IMI funciona, sino explorar su rendimiento en diversas condiciones (tendencias fuertes, mercados fluctuantes, alta volatilidad y diferentes zonas horarias) y tomar decisiones informadas sobre su aplicabilidad.
Consideraciones clave:
- Sensibilidad temporal: ¿El IMI funciona mejor en gráficos intradiarios, diarios o semanales?
- Régimen de mercado: Entornos de tendencia versus reversión a la media
- Restricciones de ejecución: Deslizamiento, liquidez y costes de transacción
- Perfiles de volatilidad diferencial entre instrumentos
Con estas variables en mente, nos centramos ahora en cómo se mantienen las señales del IMI en entornos de backtesting controlados que reflejan las restricciones del mundo real.
Los parámetros de la estrategia fueron los siguientes:
- Periodo retrospectivo: 14 sesiones de negociación
- Señal de compra: IMI cruzando por debajo de 30 y revirtiendo al alza
- Señal de venta: IMI cruzando por encima de 70 y revirtiendo a la baja
- Salida: Stop dinámico o basado en señales del 3%
- Periodo de retención: Hasta 5 días a menos que la señal de salida se active antes
Nuestra prueba incluyó ajustes por dividendos y fraccionamientos, aplicó diferenciales de oferta/demanda realistas e impuso supuestos conservadores de deslizamiento para simular mejor las condiciones de negociación reales.
Hallazgos en Renta variable
En el conjunto de datos seleccionado, la estrategia basada en IMI arrojó resultados mixtos pero reveladores:
- Tasa de acierto: La proporción de operaciones rentables osciló entre el 53% y el 58%, ligeramente por encima del azar, pero con margen de mejora.
- Rendimiento promedio por operación: El resultado neto fue positivo en todos los tickers del S&P 500, con un rango de entre el +0,35% y el +0,65% por operación durante 5 días.
- Mejor rendimiento en mercados laterales: El IMI fue particularmente eficaz cuando las acciones se encontraban en regímenes de reversión a la media en lugar de en regímenes de tendencia, lo que refleja su diseño como señal de reversión.
- Variabilidad sectorial: Los sectores de tecnología y consumo discrecional mostraron una mayor generación de alfa en comparación con los servicios públicos y el sector financiero, lo que sugiere que las acciones cíclicas son más receptivas al IMI. Señales.
Es importante destacar que la efectividad de las señales del IMI varió según la capitalización bursátil. Las acciones de mediana y pequeña capitalización mostraron una respuesta más fuerte a las condiciones de sobrecompra/sobreventa que las de gran capitalización, que son más eficientes gracias a la cobertura institucional y la negociación algorítmica. Esto indica que el IMI puede ofrecer márgenes de alfa decrecientes cuanto más líquido y seguido sea el valor.
El análisis de caídas mostró pérdidas de máximo a mínimo de hasta el 7% en operaciones individuales, lo que hace esencial la gestión del riesgo. La incorporación de filtros de volatilidad, como el Rango Verdadero Promedio (ATR), mejoró la rentabilidad ajustada al riesgo al reducir el ruido en entornos altamente volátiles.
En general, el IMI mostró cierta promesa en renta variable, pero su implementación exitosa depende en gran medida de la selección de acciones, el régimen de volatilidad y la integración con filtros o indicadores más amplios. Para uso independiente, ofrece una ventaja estadística moderada, pero requiere controles de riesgo y protocolos de gestión de operaciones para ser viable en una cartera activa.
La conversión de las estrategias IMI de acciones a futuros introduce un nuevo conjunto de variables. Los contratos de futuros difieren significativamente debido a su liquidez 24/5, su capacidad de negociación bidireccional, su mayor apalancamiento y sus diferenciales más ajustados. Seleccionamos una cesta representativa de contratos de futuros que incluía el E-mini S&P 500 (ES), el petróleo crudo (CL), el oro (GC) y el bono del Tesoro a 10 años (ZN). Cada símbolo se sometió a la misma estrategia IMI de 14 periodos desde 2009 hasta 2023, evaluada mediante una barra intradía de 30 minutos y un análisis de barra diaria.
Dados los bajos requisitos de margen y la mayor volatilidad de los futuros, la gestión del riesgo fue fundamental. Las operaciones se dimensionaron según incrementos ajustados al ATR y la exposición de las posiciones se controló mediante estrictos límites de apalancamiento. Las señales se tomaron únicamente durante las horas de mayor volumen de liquidez para evitar falsos positivos en sesiones ilíquidas.
Hallazgos clave
- Eficacia general: La estrategia IMI demostró un mayor rendimiento en comparación con la renta variable al aplicarse a contratos líquidos a corto plazo como ES y CL. En particular, en gráficos de 30 y 60 minutos, las entradas de reversión a corto plazo generaron una tasa de éxito del 60 % y una rentabilidad operativa media de hasta el 0,8 %.
- Sensibilidad al ruido: Las señales diarias de IMI fueron menos fiables en futuros debido a los gaps nocturnos y a la duración irregular de las sesiones. Las señales intradía fueron más consistentes, beneficiándose de dinámicas de oferta y demanda más ajustadas y frecuentes picos de reversión a la media.
- Dependencia del contrato: El IMI funcionó bien con activos con reversión a la media, como los bonos del Tesoro (ZN) y el oro (GC), pero fue menos efectivo con instrumentos con fuertes tendencias, como el gas natural (GN) o el cobre (HG).
Los resultados más favorables se obtuvieron con futuros sobre índices de renta variable a corto plazo, como ES y NQ (Nasdaq E-mini). El CRUDO (CL) mostró un éxito moderado, especialmente en mercados volátiles, donde el volumen era alto y las señales fundamentales (como los informes API/EIA) no dominaban el movimiento.
Una observación notable fue el impacto de las publicaciones económicas programadas en la efectividad del IMI. En torno a anuncios importantes (por ejemplo, NFP, decisiones del FOMC), aumentaron las falsas rupturas, lo que disminuyó la precisión del IMI. Como resultado, filtrar las operaciones en torno a las ventanas de noticias produjo resultados más precisos.Las métricas de rendimiento muestran que las pérdidas promedio por operación fueron menores en futuros (alrededor del 2,5-3,5%) que en acciones, lo que refleja una liquidez más ajustada y un comportamiento a corto plazo más predecible. La aplicación de mejoras como filtros ponderados por volumen, la confirmación de las Bandas de Bollinger o la espera de reversiones de dos barras mejoró la calidad de las operaciones.En resumen, el indicador IMI demuestra ser viable en la negociación de futuros cuando se utiliza intradía, especialmente en contratos con reversión a la media o con rangos de fluctuación. La necesidad de controlar y evitar el riesgo en tiempo real durante períodos de gran actividad informativa es fundamental. Si se aplica con criterio, el IMI ofrece señales tangibles para la negociación en estrategias de futuros a corto plazo.