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BONOS SOBERANOS VS BONOS CORPORATIVOS INTERNACIONALES: CREANDO UNA ASIGNACIÓN EQUILIBRADA EN RIESGO

Explore cómo equilibrar el riesgo utilizando bonos soberanos y corporativos internacionales en su cartera de inversiones.

Comprendiendo los Bonos Soberanos y Corporativos

Invertir en bonos globales requiere comprender las dos categorías principales de valores de renta fija: los bonos soberanos y los bonos corporativos internacionales. Ambos desempeñan funciones estratégicas en carteras diversificadas, pero difieren en su perfil de riesgo, potencial de rentabilidad y sensibilidad económica.

¿Qué son los Bonos Soberanos?

Los bonos soberanos son títulos de deuda emitidos por gobiernos nacionales en moneda extranjera o en su moneda local, dirigidos a inversores internacionales. Algunos ejemplos son los bonos del Tesoro de EE. UU., los bonos del Estado británicos, los bonos alemanes y los bonos emitidos por gobiernos de mercados emergentes como Brasil o Indonesia.

Estos suelen considerarse de menor riesgo, especialmente para los emisores de mercados desarrollados, debido a la capacidad del gobierno para gravar con impuestos y, en algunos casos, imprimir dinero para pagar la deuda. Sin embargo, los bonos soberanos de mercados emergentes pueden conllevar un riesgo mucho mayor, influenciado por factores como la inestabilidad política, los tipos de cambio y la volatilidad económica.

¿Qué son los bonos corporativos?

Los bonos corporativos internacionales son emitidos por empresas domiciliadas fuera del país de origen del inversor. Estas abarcan desde conglomerados multinacionales como Nestlé o Toyota hasta empresas más pequeñas en economías emergentes. Suelen ofrecer rendimientos más altos que los bonos soberanos para compensar el riesgo crediticio adicional asociado a los balances corporativos y la exposición al sector.

Los bonos corporativos suelen ser calificados por las agencias de calificación crediticia y pueden clasificarse como de grado de inversión o de alto rendimiento (también conocidos como bonos basura). Un mayor rendimiento conlleva un mayor riesgo crediticio y de impago.

Consideraciones sobre la divisa

Independientemente del tipo de emisor, los bonos internacionales pueden emitirse en la moneda local del inversor (por ejemplo, USD, GBP, EUR) o en una moneda extranjera. El riesgo cambiario se convierte en un factor importante que puede afectar significativamente la rentabilidad total. La cobertura de la exposición cambiaria puede ayudar a reducir la volatilidad, especialmente para los inversores conservadores.

Diferencias clave de un vistazo

  • Emisor: Gobiernos vs. empresas
  • Riesgo: Generalmente menor para los soberanos, mayor para las empresas
  • Rendimiento: Rendimientos más altos generalmente para las empresas
  • Liquidez: Los bonos soberanos, especialmente de países desarrollados, tienden a ser más líquidos
  • Evaluación crediticia: Basada en la solvencia nacional frente a los fundamentos de la empresa

Comprender la naturaleza fundamental de estos instrumentos es el primer paso para construir una cartera de renta fija equilibrada, globalmente diversificada y alineada con la tolerancia al riesgo y los objetivos de rentabilidad del inversor.

Diferencias en la Estructura de Riesgo y Rentabilidad

Al comparar bonos soberanos y corporativos internacionales, es necesario sopesar las compensaciones entre riesgo y rentabilidad en diversos entornos económicos, ciclos de tasas de interés y contextos geopolíticos.

Riesgo Crediticio y Probabilidad de Incumplimiento

Los bonos soberanos, en particular los de economías estables y altamente desarrolladas (por ejemplo, Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido), suelen percibirse como índices de referencia "libres de riesgo". Sin embargo, los incumplimientos soberanos no son infrecuentes; Argentina y Venezuela son ejemplos recientes de reestructuraciones de deuda problemáticas. La solvencia puede variar considerablemente entre países, y el riesgo geopolítico influye considerablemente en esta dinámica.

Los bonos corporativos introducen un riesgo crediticio adicional debido a la exposición a factores específicos de la empresa: rendimiento de los ingresos, solidez del balance, condiciones del sector y gestión. Los bonos de alto rendimiento emitidos por empresas con menor calificación crediticia pueden ofrecer rendimientos atractivos, pero también conllevan una alta probabilidad de impago durante recesiones económicas o perturbaciones sectoriales.

Sensibilidad a las tasas de interés y a la duración

Tanto los bonos soberanos como los corporativos son sensibles a las políticas de tasas de los bancos centrales y a los movimientos de la curva de rendimientos. Sin embargo, los bonos soberanos suelen verse más directamente afectados por las fluctuaciones de las tasas, especialmente si se emiten en la moneda del banco central. Los bonos soberanos a largo plazo pueden presentar un alto riesgo de duración, lo que provoca volatilidad de precios cuando las tasas suben.

Los precios de los bonos corporativos también responden a las variaciones de las tasas, pero los diferenciales de crédito (el exceso de rendimiento sobre un bono gubernamental de referencia) pueden ayudar a amortiguar este impacto. Durante los períodos de crecimiento económico, los diferenciales tienden a reducirse, compensando en ocasiones el efecto negativo sobre los precios del aumento de las tasas base.

Riesgos de inflación y divisas

Los tenedores de bonos soberanos están directamente expuestos a la dinámica de inflación del país emisor. Los bonos indexados a la inflación (por ejemplo, los TIPS en EE. UU. o los Gilts indexados en el Reino Unido) ofrecen protección contra la erosión inflacionaria.
Las fluctuaciones cambiarias pueden amplificar o disminuir el rendimiento de los bonos locales para los inversores extranjeros. Por ejemplo, la fortaleza del dólar estadounidense puede erosionar la rentabilidad de las inversiones sin cobertura en bonos en moneda local de mercados emergentes.

Liquidez y acceso al mercado

Los bonos soberanos de los mercados desarrollados se benefician de mercados profundos y activos, así como de una amplia participación institucional. Esto mejora la liquidez, la transparencia de precios y el acceso al mercado. Por el contrario, los bonos corporativos, especialmente los de empresas más pequeñas o mercados emergentes, pueden verse afectados por volúmenes de negociación limitados, diferenciales de oferta y demanda más amplios y una menor adopción por parte de los inversores, especialmente en épocas de tensión en el mercado.

Si bien la deuda soberana sigue siendo un componente fundamental para la estabilidad y la generación de ingresos, los bonos corporativos pueden mejorar la rentabilidad y la diversificación, siempre que se seleccionen cuidadosamente y se compensen adecuadamente sus niveles de riesgo.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Construyendo una Cartera Global Equilibrada

Para asignar con éxito entre bonos soberanos y corporativos internacionales se requiere una metodología estructurada y ajustada al riesgo, alineada con los objetivos financieros del inversor, su tolerancia al riesgo y las perspectivas del mercado. La ponderación entre ambos tipos de activos puede influir significativamente en las características de la cartera, incluyendo el rendimiento, la volatilidad y la correlación con la renta variable.

Paso 1: Definir el Objetivo de Inversión

Determinar si el objetivo principal es la generación de ingresos, la preservación del capital o la diversificación. Los bonos soberanos pueden ser adecuados para inversores cautelosos que priorizan la estabilidad, mientras que los bonos corporativos, en particular las emisiones de alto rendimiento, son ideales para quienes buscan ingresos incrementales y un mayor potencial de rentabilidad total.

Paso 2: Evaluar la Tolerancia al Riesgo

Los inversores reacios al riesgo de impago o de crédito pueden preferir los bonos soberanos de mercados desarrollados, especialmente aquellos con altas calificaciones crediticias. Mientras tanto, los inversores moderados a agresivos podrían asignar una mayor proporción a bonos corporativos o bonos soberanos de mercados emergentes por su mayor rendimiento.

Paso 3: Diversificación geográfica y cambiaria

Distribuya sus inversiones en varios países para mitigar los riesgos asociados a una sola economía o moneda. Considere estrategias de cobertura cambiaria activas o pasivas para controlar la exposición al tipo de cambio, especialmente en entornos cambiarios volátiles.

Paso 4: Monitorear las correlaciones y los ciclos económicos

Los bonos soberanos, especialmente de países desarrollados, suelen presentar una correlación negativa o baja con activos de riesgo como la renta variable, lo que ofrece protección durante las turbulencias del mercado. Los bonos corporativos tienden a correlacionarse más con la renta variable, especialmente con la de menor calificación. Mantener una combinación de ambos tipos de bonos ayuda a gestionar la volatilidad general de la cartera.

Marco de Asignación

  • Carteras Conservadoras: 70-90 % de bonos soberanos desarrollados, 10-30 % de bonos corporativos con grado de inversión
  • Carteras Equilibradas: 50-60 % de bonos soberanos (incluyendo mercados emergentes seleccionados), 40-50 % de una combinación de bonos corporativos con grado de inversión y de alto rendimiento
  • Carteras Agresivas: 30-40 % de bonos soberanos, 60-70 % de deuda corporativa y de mercados emergentes de alto rendimiento

Utilización de Fondos y ETF

Los ETF y fondos mutuos de renta fija internacional ofrecen una exposición diversificada a los mercados soberanos y corporativos. Estos vehículos facilitan el acceso a los mercados de deuda regionales, ayudan a reducir el riesgo del emisor y permiten tomar decisiones de asignación más tácticas basadas en las tendencias del mercado o las previsiones macroeconómicas.

Gestión Continua de Carteras

Las revisiones periódicas son esenciales para reequilibrar las asignaciones en función de la evolución de los tipos de interés, los cambios geopolíticos, las tendencias de inflación o la evolución del mercado crediticio. Las herramientas de optimización de carteras y el análisis de escenarios pueden orientar los ajustes en función de la evolución de los riesgos y las oportunidades del mercado.

La incorporación de bonos soberanos y corporativos en una estrategia equilibrada de renta fija global ofrece a los inversores oportunidades de obtener ingresos estables, preservación del capital y crecimiento ajustado al riesgo, lo que los convierte en componentes fundamentales de carteras de inversión globales integrales.

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