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CÓMO UNA DEGRADACIÓN CAMBIA LOS COSTOS DE LOS PRÉSTAMOS Y LA LIQUIDEZ DEL MERCADO

Aprenda cómo las rebajas en la calificación crediticia influyen en las tasas de endeudamiento y la liquidez del mercado para empresas, gobiernos e inversores.

Comprensión de las Calificaciones Crediticias y las Bajas de Calificación

Las calificaciones crediticias, otorgadas por importantes agencias como Moody's, Standard & Poor's y Fitch, son indicadores esenciales de la solvencia de los prestatarios. Estas calificaciones orientan a inversores y prestamistas en la evaluación del riesgo asociado con prestar o invertir en una entidad, ya sea un gobierno soberano, un municipio o un emisor corporativo.

Una baja de calificación ocurre cuando una agencia de calificación reduce su evaluación de la solvencia de una entidad. Las bajas de calificación pueden afectar a bonos gubernamentales, deuda corporativa o valores respaldados por activos. Las calificaciones varían desde niveles de inversión de alto grado, como AAA, hasta calificaciones de bajo grado de inversión o "basura". Una sola rebaja, incluso de un escalón, puede provocar cambios significativos en la percepción del perfil de riesgo de un prestatario por parte de los mercados.

¿Qué desencadena una rebaja?

Las rebajas pueden deberse al deterioro del rendimiento financiero, el aumento de las obligaciones de deuda, la inestabilidad política o los desafíos macroeconómicos. Por ejemplo, un país que enfrenta un aumento de la inflación y el déficit fiscal podría verse sometido a una rebaja de su deuda soberana, mientras que una empresa que registra pérdidas sostenidas o experimenta inestabilidad en su gestión también podría ser rebajada.

Reacción del mercado a las rebajas

Tras el anuncio de una rebaja, la percepción de los inversores suele cambiar rápidamente. La noticia de una rebaja genera una mayor aversión al riesgo, lo que lleva a los inversores a exigir mayores rendimientos para compensar el riesgo percibido. A medida que los precios de los bonos caen y los rendimientos suben, el coste de los nuevos préstamos aumenta para la entidad rebajada. Además, los mercados financieros en general podrían experimentar efectos colaterales, especialmente si la rebaja afecta a un prestatario de importancia sistémica, como un país del G7 o una importante institución bancaria.

Costos de endeudamiento e impacto en los diferenciales

Una rebaja de calificación crediticia eleva los costos de endeudamiento de forma directa e indirecta. Un efecto inmediato se observa en los diferenciales de rendimiento de los bonos. Una calificación crediticia más baja incrementa la prima de riesgo exigida por los inversores en deuda. Por ejemplo, el diferencial de rendimiento entre los bonos soberanos rebajados y un índice de referencia como los bonos del Tesoro estadounidense se amplía, lo que indica un mayor riesgo percibido. Las empresas también podrían ver ampliarse sus diferenciales frente a los índices de referencia de grado de inversión, lo que elevaría los futuros costos de emisión de nueva deuda.

Las instituciones que dependen en gran medida del crédito para financiar sus operaciones, como los bancos o los gobiernos de mercados emergentes, podrían enfrentarse a un aumento de los gastos por intereses y a un acceso reducido a condiciones crediticias favorables. Esto aumenta la fragilidad financiera, especialmente en épocas de desaceleración económica o incertidumbre.

Efectos de Contagio y Posicionamiento de los Inversores

Las rebajas de calificación también suelen tener efectos de contagio. Por ejemplo, si se rebaja la calificación de una importante economía mundial, la volatilidad resultante podría provocar una fuga de capitales desde activos percibidos como más riesgosos hacia activos refugio, lo que afectaría los tipos de cambio y los mercados de bonos de emisores no relacionados, pero en una situación similar. Además, los inversores institucionales, sujetos a restricciones políticas, podrían verse obligados a desinvertir en valores rebajados, lo que presionaría aún más los precios del mercado y la liquidez.

Vínculo entre las calificaciones crediticias y la liquidez del mercado

Las calificaciones crediticias influyen no solo en el coste del endeudamiento, sino también en la liquidez de los instrumentos financieros de la entidad afectada. La liquidez, en términos financieros, se refiere a la facilidad con la que se pueden comprar o vender activos en el mercado sin provocar variaciones significativas en los precios. Una rebaja de la calificación crediticia casi invariablemente reduce la percepción de atractivo del activo rebajado, lo que afecta a su comercialización.

Ventas forzadas y dislocaciones del mercado

Muchos mandatos de inversión incluyen requisitos mínimos de calificación crediticia. Cuando un bono o emisor se rebaja por debajo de estos umbrales, en particular al descender a un grado inferior al de inversión, los fondos de pensiones, las compañías de seguros y los fondos de inversión podrían verse obligados a vender las inversiones afectadas. Esta venta forzada puede provocar fuertes caídas de precios y picos de volumen, lo que contribuye a dislocaciones del mercado y a una reducción de la liquidez.

Además, durante períodos de tensión económica generalizada, las múltiples rebajas de calificación en distintos sectores o economías pueden desencadenar un desapalancamiento generalizado, ya que las instituciones buscan cumplir con los mandatos de riesgo en un contexto de declive en el valor de los activos. La crisis financiera mundial de 2008 demostró cómo las rebajas en cascada de las calificaciones de los valores respaldados por hipotecas y de las instituciones financieras desencadenaron ventas masivas, perturbando gravemente los mercados crediticios a nivel mundial.

Bancos, garantías y riesgo de contraparte

Otro ámbito en el que la liquidez se restringe tras una rebaja de calificación se encuentra en los mercados de repos y derivados. Los bancos e intermediarios financieros suelen utilizar valores de alta calificación como garantía. Una rebaja de calificación reduce el valor o la elegibilidad de dichos valores como garantía aceptable, lo que limita las opciones de financiación. Esto puede incitar a las instituciones financieras a acumular liquidez y elevar los tipos de interés interbancarios, como se observó durante los períodos de mayor tensión en el mercado en 2011 y 2020.

La percepción del riesgo de contraparte también aumenta. Los participantes del mercado exigen mayores quitas o se niegan a renovar las operaciones que involucran a entidades con calificación crediticia reducida. En consecuencia, las instituciones podrían tener más dificultades para acceder a los mercados a corto plazo, lo que presiona sus reservas de liquidez. Los bancos centrales podrían verse obligados a intervenir si la liquidez sistémica se restringe excesivamente, lo que pone de relieve las consecuencias más amplias de las rebajas significativas de calificación.

Reducción de la participación de los creadores de mercado

Los creadores de mercado (aquellos que proporcionan cotizaciones continuas para garantizar la actividad comercial) pueden reducir o retirarse por completo de los valores con calificación reducida o que experimentan una mayor volatilidad. Esto no solo amplía los diferenciales entre oferta y demanda, sino que también disuade la negociación activa. A medida que a los inversores les resulta más difícil realizar transacciones a precios razonables, disminuye la confianza en la liquidez de la clase de activo afectada.

En caso de rebajas de calificación soberana, la disminución de la confianza de los inversores extranjeros puede lastrar los mercados de deuda locales, provocando salidas de capital. Las economías emergentes son particularmente sensibles debido a su menor profundidad de mercado y a sus respuestas de política monetaria más restrictivas.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Ramificaciones Sistémicas de las Rebajas de Calificación

Si bien las repercusiones financieras directas de una rebaja de calificación se manifiestan a través de mayores costos de endeudamiento y una liquidez más restrictiva, las ramificaciones económicas más amplias pueden ser de gran alcance. Las rebajas de calificación, especialmente para los gobiernos soberanos o las instituciones de importancia sistémica, tienen el potencial de modificar la política monetaria, perjudicar las ambiciones fiscales y alterar los flujos de inversión a nivel mundial.

Restricciones Fiscales para los Gobiernos

El aumento de los costos de endeudamiento tras una rebaja de calificación limita la formulación de políticas. Los gobiernos pueden verse obligados a reasignar presupuestos de inversiones productivas en salud, infraestructura y educación hacia los costos del servicio de la deuda. En los mercados en desarrollo y fronterizos, este problema es más grave, ya que la elevada carga de la deuda exacerba directamente los esfuerzos de reducción de la pobreza y desarrollo.

En las economías avanzadas, las rebajas de calificación pueden poner en peligro la independencia o la flexibilidad de los mandatos de los bancos centrales. Por ejemplo, cuando Standard & Poor's rebajó la calificación soberana de Estados Unidos en 2011, marcó un cambio psicológico para los mercados, indicando un estancamiento político y socavando la confianza del mercado a pesar de los sólidos fundamentos económicos.

Contagio a los sistemas financieros nacionales

Cuando los bancos nacionales poseen grandes cantidades de deuda soberana, una rebaja de la calificación soberana puede repercutir rápidamente en el sistema financiero nacional. El problema se agrava si estos mismos bancos sufren rebajas de calificación debido a su exposición a la deuda soberana, lo que crea un círculo vicioso conocido como el nexo entre la deuda soberana y la banca. Esta dinámica restringe los nuevos préstamos, debilita la creación de crédito y frena la actividad económica general.

Además, los mercados de capital nacionales tienden a ser más volátiles tras la rebaja, lo que provoca que las empresas y los hogares retrasen sus decisiones de inversión. La confianza del consumidor también puede flaquear como respuesta a la revisión a la baja de las perspectivas nacionales, lo que frena el consumo y reduce el potencial de crecimiento del PIB.

Comercio Internacional y Entradas de Inversión

Las revisiones a la baja de las calificaciones pueden alterar la competitividad de un país al influir en sus tipos de cambio, lo que suele provocar la depreciación de la moneda e inflación importada. Contar con la inversión extranjera directa (IED) también se vuelve más difícil, ya que los inversores se muestran cada vez más recelosos de la inestabilidad política o financiera. Los países suelen informar una caída en los indicadores de IED en los trimestres posteriores a una revisión a la baja significativa de una agencia líder.

Además, las empresas multinacionales pueden reducir sus planes de expansión o desviar recursos a mercados con entornos de inversión mejor calificados y más estables. La pérdida de competitividad para atraer capital puede tardar años en revertirse, especialmente si va acompañada de listas de vigilancia crediticia o advertencias de futuras rebajas de calificación.

Intervención política y medidas preventivas

Para mitigar el impacto de las rebajas de calificación crediticia, los gobiernos y los bancos centrales pueden implementar diversas estrategias. Estas incluyen mejorar la disciplina fiscal, aumentar la transparencia institucional e implementar herramientas de política macroprudencial. Una comunicación eficaz también puede mitigar el pánico, asegurando a los inversores que se están implementando reformas para abordar las preocupaciones de las agencias de calificación.

Las instituciones multilaterales como el FMI y el Banco Mundial suelen desempeñar funciones de apoyo, especialmente para los mercados emergentes, al proporcionar líneas de crédito y anclaje de políticas. Además, algunos países han desarrollado agencias de calificación nacionales para contrarrestar lo que perciben como sesgos en las metodologías de las agencias globales.

En última instancia, las rebajas de calificación crediticia sirven como una llamada de atención para la reforma estructural y la mejora de las políticas. Si bien los efectos a corto plazo pueden ser desestabilizadores, con una gestión prudente e intervenciones estratégicas se puede mejorar significativamente la resiliencia a largo plazo.

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