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EXPLICACIÓN DEL RATIO CET1: LA MÉTRICA DE CAPITAL BANCARIO QUE LOS INVERSORES OBSERVAN PRIMERO

Comprenda el ratio CET1, su papel en la estabilidad bancaria y cómo influye en las decisiones de los inversores y el cumplimiento normativo.

¿Qué es el ratio CET1?El ratio de capital ordinario de nivel 1 (CET1) es una métrica regulatoria crucial que se utiliza para evaluar la solidez y estabilidad financiera de los bancos. Mide el capital propio básico (la forma de capital con mayor capacidad de absorción de pérdidas) de un banco frente a sus activos ponderados por riesgo (APR) totales. Este ratio ayuda a los reguladores, agencias de calificación, inversores y otras partes interesadas a determinar si un banco cuenta con suficientes reservas de capital para absorber posibles pérdidas y continuar operando en condiciones financieras adversas.

En concreto, el ratio CET1 se expresa como porcentaje y se calcula de la siguiente manera:

Ratio CET1 = Capital de Nivel 1 Ordinario / Activos Ponderados por Riesgo

El Capital de Nivel 1 Ordinario incluye:

  • Acciones ordinarias emitidas por el banco
  • Superávit de acciones (prima de emisión)
  • Ganancias retenidas
  • Otro resultado integral acumulado

Los activos ponderados por riesgo son un subconjunto de los activos totales de un banco, ponderados por el riesgo crediticio, el riesgo de mercado y el riesgo operacional, según lo determinado por directrices internacionales como las del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea.

El objetivo del El ratio CET1 garantiza que los bancos cuenten con una sólida base de capital, especialmente durante períodos de tensión económica o de mercado. Este enfoque basado en el riesgo tiene en cuenta que no todos los activos conllevan el mismo nivel de riesgo, ya que los préstamos a otros bancos, la deuda soberana, los préstamos inmobiliarios y los derivados tienen diferentes ponderaciones. El ratio CET1 forma parte del marco regulatorio de Basilea III, desarrollado tras la crisis financiera mundial de 2008 para reforzar la resiliencia del sector bancario. Como parte de estas reformas, los bancos deben mantener un ratio CET1 mínimo del 4,5 %, pero los requisitos efectivos suelen ser mayores una vez que se consideran otros colchones, como el colchón de conservación de capital (2,5 %) y cualquier colchón anticíclico. En la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos, los reguladores suelen esperar ratios CET1 superiores al 10 % para los bancos más grandes. En resumen, el ratio CET1 proporciona una red de seguridad al exigir que los bancos mantengan un cierto nivel de capital de alta calidad capaz de absorber shocks. Esto también fomenta la confianza del mercado y la estabilidad financiera, elementos fundamentales para proteger a los depositantes y mantener flujos de crédito ordenados en la economía.

Por qué los inversores monitorizan el ratio CET1Para los inversores, el ratio CET1 es más que una simple métrica regulatoria; es un indicador vital de la salud financiera y el perfil de riesgo de un banco. Un ratio CET1 más alto implica que un banco cuenta con un colchón de capital adecuado para soportar turbulencias financieras, mientras que un ratio más bajo puede indicar una mayor vulnerabilidad y posibles restricciones en el pago de dividendos o la recompra de acciones.A continuación, se presentan varias razones por las que los inversores dan tanta importancia al ratio CET1:1. Un CET1 sólido indica un menor riesgo.2. Los inversores generalmente interpretan un ratio CET1 alto como una señal de una gestión prudente del capital. Refleja la capacidad de un banco para absorber pérdidas sustanciales sin requerir rescates gubernamentales ni liquidez de emergencia. Esta resiliencia percibida a menudo se traduce en calificaciones crediticias más favorables, un menor coste del capital y mayores valoraciones de mercado. Influencia en la política de dividendos y la recompra de acciones

El ratio CET1 influye directamente en la capacidad de un banco para distribuir capital a sus accionistas. Los organismos reguladores pueden prohibir o restringir los dividendos y las recompras si el ratio CET1 de un banco cae por debajo de un determinado umbral. Por lo tanto, mantener un ratio CET1 saludable se vuelve esencial para los bancos que buscan generar valor para sus accionistas. Los inversores se muestran especialmente atentos cuando los bancos se acercan o no alcanzan los colchones obligatorios.

3. Comparabilidad del mercado

Dado que el ratio CET1 se utiliza ampliamente en diversas jurisdicciones, ofrece a los inversores una medida relativamente estandarizada para comparar las posiciones de capital de los bancos globales. Si bien existen matices, como las diferencias en las metodologías de cálculo entre regiones, el ratio CET1 proporciona un punto de referencia útil para la solidez y la resiliencia relativas.

4. Implicaciones para el coste del capital y la financiación

Un ratio CET1 sólido suele reducir el riesgo crediticio percibido, lo que puede disminuir el coste de financiación del capital y la deuda de un banco. Los inversores tienen esto en cuenta al evaluar las acciones bancarias, ya que una mayor capitalización puede mejorar la rentabilidad y los rendimientos a largo plazo, incluso si la rentabilidad sobre el capital (ROE) a corto plazo puede ser ligeramente inferior debido a los mayores niveles de capital.

5. Perspectivas prospectivas

Aunque se trata de una métrica instantánea, las tendencias del ratio CET1 a lo largo del tiempo ayudan a los inversores a evaluar la eficacia de la gestión, la dirección estratégica y los riesgos emergentes. Un ratio CET1 a la baja podría indicar una expansión agresiva del balance, un deterioro de la calidad de los activos o una mayor exposición a clases de activos de riesgo; todas ellas señales de alerta para los inversores.

En resumen, el ratio CET1 sirve como prueba de fuego para la solidez del capital, la sostenibilidad de los dividendos y la gestión general del riesgo. Su relevancia va más allá del cumplimiento normativo, ofreciendo a los inversores información crucial sobre si el modelo de negocio de un banco es sostenible y está suficientemente capitalizado para afrontar los ciclos económicos.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Ratio CET1 e implicaciones regulatorias

Desde una perspectiva regulatoria, el ratio CET1 es un pilar fundamental de la supervisión bancaria en el marco de Basilea III y sus implementaciones nacionales, como el Reglamento de Requisitos de Capital (CRR) de la Unión Europea y las normas de la Autoridad de Regulación Prudencial (PRA) del Reino Unido. Estas regulaciones buscan reducir el riesgo sistémico y mejorar la resiliencia de las instituciones individuales tras la debilidad expuesta durante la crisis financiera de 2007-2008.

1. Requisitos mínimos de capital

Según Basilea III, los bancos deben mantener un ratio CET1 mínimo del 4,5 %. Sin embargo, los reguladores nacionales imponen colchones adicionales por encima de este límite, lo que eleva los requisitos mínimos reales a cerca del 10 % o más para las instituciones de importancia sistémica (Bancos de Importancia Sistémica Global o G-SIB). Estos umbrales más elevados están diseñados para garantizar que las instituciones mantengan su solvencia incluso en escenarios de estrés extremo.

2. Colchón de conservación de capital (CCC)

Además del mínimo legal, Basilea III introduce un colchón de conservación de capital del 2,5%, que exige a los bancos mantener capital CET1 adicional. Si este nivel es inferior, se aplican restricciones a distribuciones como dividendos, bonos y recompra de acciones. Este mecanismo incentiva a los bancos a operar por encima de sus niveles mínimos indispensables.

3. Colchón anticíclico (CCyB)

Las autoridades pueden imponer un colchón anticíclico, a menudo de hasta el 2,5%, para afrontar periodos de crecimiento excesivo del crédito. Este colchón dinámico varía según la jurisdicción y las condiciones económicas, y también debe cubrirse con capital CET1, lo que eleva la carga potencial total de CET1 al 9,5% o más, antes de los recargos de los G-SIB y otras adiciones.

4. Pruebas de estrés y requisitos de Pilar 2

Más allá de los mínimos de Basilea III y los colchones estándar, las autoridades supervisoras utilizan las pruebas de estrés para determinar las necesidades adicionales de capital en escenarios adversos. Esto puede resultar en incrementos de capital de Pilar 2, lo que incrementa aún más los ratios CET1 requeridos en función del perfil de riesgo, el modelo de negocio y la gobernanza de cada banco. Esta estratificación regulatoria convierte los ratios de capital CET1 en un objetivo variable que se evalúa tanto desde una perspectiva cuantitativa como cualitativa.

5. Revisión supervisora ​​e intervención temprana

Los reguladores supervisan de cerca los niveles de CET1 y están facultados para intervenir si se superan los umbrales. Esto puede incluir la exigencia de captación de capital, la limitación del pago de dividendos, la suspensión de adquisiciones o la sustitución de la dirección. El objetivo es prevenir el deterioro de las instituciones financieras que podría provocar inestabilidad sistémica.

En crisis recientes, especialmente durante la COVID-19, los ratios CET1 desempeñaron un papel vital para mantener la confianza del mercado. Los reguladores alentaron o instruyeron a los bancos a preservar el capital preventivamente suspendiendo el pago de dividendos, garantizando así una capacidad suficiente para absorber pérdidas ante la incertidumbre. En conclusión, las expectativas regulatorias en torno a los ratios CET1 son sólidas y exhaustivas. Los reguladores no se limitan a buscar el cumplimiento con una sola cifra; en cambio, evalúan políticas, tendencias, ponderaciones de riesgo, modelos internos y gobierno corporativo como parte de un enfoque de supervisión integrado. Por lo tanto, las estrategias y la planificación de capital de los bancos están inextricablemente ligadas a su posición CET1, lo que hace que una supervisión meticulosa sea absolutamente necesaria.

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