CET1 VS. RATIO DE APALANCAMIENTO: ¿CUÁL MIDE LA SEGURIDAD CON MAYOR HONESTIDAD?
Comparamos en profundidad los ratios CET1 y de apalancamiento para determinar cuál ofrece una imagen más clara de la seguridad bancaria bajo los estándares regulatorios.
El capital de nivel 1 ordinario (CET1) es el capital de mayor calidad que ofrece un banco según el marco regulatorio de Basilea III. Incluye principalmente acciones ordinarias, ganancias retenidas y otros resultados integrales. El CET1 tiene como objetivo absorber pérdidas y se considera la medida más fiable de la resiliencia financiera de un banco.
El ratio CET1 se calcula dividiendo el capital CET1 entre los activos ponderados por riesgo (APR) del banco. La fórmula es la siguiente:
Ratio CET1 = (Capital CET1 / Activos ponderados por riesgo) x 100
Los activos ponderados por riesgo se determinan asignando ponderaciones de riesgo a las exposiciones de un banco, en función del riesgo crediticio percibido. Por ejemplo, la deuda soberana de los países desarrollados podría tener una ponderación de riesgo del 0%, mientras que los préstamos corporativos suelen tener ponderaciones más altas.
Por qué es importante el CET1
El ratio CET1 desempeña un papel crucial a la hora de evaluar la capacidad de un banco para soportar periodos de dificultades financieras. Organismos reguladores como el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal imponen umbrales mínimos de CET1; por ejemplo, un mínimo del 4,5% en el marco de Basilea III, aunque las expectativas reales suelen ser considerablemente más altas para tener en cuenta colchones como el colchón de conservación de capital y los colchones de riesgo sistémico.
Los requisitos de CET1 se diseñaron tras la crisis financiera de 2008 para abordar el hecho de que muchos bancos contaban con capital regulatorio que no era fácil de absorber pérdidas. Por lo tanto, centrarse en el capital tangible de alta calidad se convirtió en la piedra angular de la supervisión de la seguridad bancaria.
Limitaciones del CET1
- Los APR pueden manipularse: Dado que las ponderaciones de riesgo no siempre están estandarizadas, los bancos pueden optimizar sus ratios de capital ajustando la forma en que miden o asignan los APR.
- Dependencia del modelo: Los modelos internos avanzados pueden permitir supuestos más agresivos, que pueden ocultar los riesgos reales.
- Complejidad: El cálculo del CET1 depende de clasificaciones de riesgo complejas, lo que dificulta que quienes no son expertos evalúen la verdadera representación de las cifras.
A pesar de estas limitaciones, el CET1 sigue siendo fundamental para las normas modernas de adecuación de capital. La mayoría de los reguladores y partes interesadas otorgan una importancia significativa al rendimiento de CET1 al evaluar la solidez de un banco.
Ejemplos Recientes
Por ejemplo, los bancos europeos experimentaron un aumento en los requisitos de CET1 en pruebas de estrés recientes, lo que refleja un mayor escrutinio supervisor. En casos como Credit Suisse, los ratios de CET1 se mantuvieron en cumplimiento antes de que los problemas se intensificaran, pero resultaron insuficientes para restablecer la confianza del mercado por sí solos, lo que pone de manifiesto las deficiencias de depender únicamente de los APR.
Bancos bien capitalizados como JPMorgan Chase y HSBC mantienen ratios de CET1 superiores al 13%, lo que proporciona un margen de maniobra muy superior a los mínimos regulatorios. Aun así, estas cifras pueden ofrecer una visión más optimista de la seguridad gracias a los modelos flexibles de APR.
Por lo tanto, si bien el CET1 ofrece información clave sobre la solidez financiera ajustada al riesgo de un banco, no debería ser la única métrica para evaluar la solidez financiera.
El ratio de apalancamiento ofrece una perspectiva diferente sobre la salud del capital de un banco. A diferencia del capital de nivel 1 (CET1), que se basa en activos ponderados por riesgo, el ratio de apalancamiento compara el capital de nivel 1 con las exposiciones totales no ponderadas dentro y fuera de balance. Este ratio está diseñado como un respaldo a las métricas basadas en RWA, lo que promueve la simplicidad y evita la manipulación de modelos.
La fórmula del ratio de apalancamiento de Basilea III es la siguiente:
Ratio de apalancamiento = (Capital de nivel 1 / Exposición total) x 100
La exposición total incluye todos los activos en balance y los compromisos fuera de balance, sin ajustar por riesgo. El capital de nivel 1 incluye el capital CET1 y los instrumentos de capital de nivel 1 adicional (AT1), lo que proporciona una medida integral de la solidez financiera básica.
Beneficios del ratio de apalancamiento
- Simplicidad: No depende de ponderaciones de riesgo complejas. Todas las exposiciones se tratan por igual, lo que aumenta la transparencia de la métrica.
- Agnóstico del modelo: No está sujeto a la manipulación interna del modelo, lo que permite una mayor estandarización de los resultados entre las instituciones.
- Visión de todo el sistema: Obliga a los bancos a mantener un capital proporcional a las exposiciones totales, independientemente del riesgo percibido.
Estas características hacen que el ratio de apalancamiento sea especialmente valioso para identificar instituciones sobreapalancadas que, de otro modo, podrían parecer bien capitalizadas según las métricas CET1. Cobró especial relevancia durante las reformas regulatorias posteriores a 2008, como parte de las mejoras de Basilea III.
Limitaciones del ratio de apalancamiento
- No se reconoce la varianza del riesgo: Al ignorar las ponderaciones de riesgo, los requisitos de capital pueden resultar excesivos para activos de bajo riesgo, como los bonos gubernamentales.
- Desalienta los préstamos de bajo riesgo: Los bancos pueden verse incentivados a reducir las exposiciones seguras para optimizar sus ratios de apalancamiento, lo que podría influir en la disponibilidad de crédito.
- Baja sensibilidad: No distingue entre modelos de negocio de alto y bajo riesgo, lo que reduce su utilidad en el análisis granular de estrés.
A pesar de estas limitaciones, reguladores como el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal consideran el ratio de apalancamiento como un colchón secundario crítico contra el fallo del modelo de riesgo. Las directrices de Basilea III sugieren un ratio de apalancamiento mínimo del 3%, aunque algunas jurisdicciones imponen estándares más altos para los bancos de importancia sistémica.
Ratios de apalancamiento en la práctica
En la práctica, los grandes bancos globales tienden a mantener ratios de apalancamiento muy por encima del mínimo del 3%. Por ejemplo, los bancos de importancia sistémica global (G-SIB) estadounidenses, como Goldman Sachs y Morgan Stanley, suelen superar el 6% para reflejar mayores expectativas de riesgo sistémico.
De igual manera, durante períodos de estrés, como la pandemia de 2020, muchos reguladores flexibilizaron temporalmente los requisitos de apalancamiento para facilitar la concesión de préstamos, lo que demuestra el impacto práctico del ratio de apalancamiento en las políticas y la capacidad de préstamo.
Al combinarse con las medidas de CET1, el ratio de apalancamiento ofrece una visión más completa y fundamentada de la suficiencia de capital, atenuando el optimismo que pueden generar los modelos de riesgo complejos.
Determinar si el ratio CET1 o el ratio de apalancamiento representa con mayor veracidad la seguridad financiera de un banco depende del contexto y de los riesgos específicos que se pretendan evaluar. Ambas métricas son componentes integrales de un marco regulatorio de capital que busca equilibrar la sofisticación con la transparencia.
Honestidad a través de la simplicidad: Ratio de apalancamiento
El ratio de apalancamiento proporciona una base transparente al eliminar la dependencia de la modelización interna de riesgos. Esta simplicidad dificulta que las instituciones manipulen el sistema y facilita su interpretación por parte de los analistas externos. Sin embargo, su enfoque único puede penalizar las estrategias comerciales de bajo riesgo, como los préstamos hipotecarios o la tenencia de valores gubernamentales.
Honestidad a través de la sensibilidad al riesgo: CET1
El CET1, al incorporar los riesgos de crédito y de mercado, proporciona una imagen más matizada de la suficiencia de capital, alineada con el perfil de riesgo real de una institución. Pero los propios mecanismos que permiten este matiz (ponderación del riesgo y supuestos de los modelos internos) también pueden ocultar los verdaderos peligros en el balance de un banco.
Armonización Regulatoria y Complementariedad
Basilea III emplea intencionalmente ambos ratios para proporcionar una supervisión estratificada. El CET1 actúa como un barómetro sensible al riesgo, mientras que el ratio de apalancamiento sirve como un mecanismo de protección independiente de los juicios ponderados por riesgo. En la práctica, la mayoría de los reguladores, incluidos el BCE, la PRA y la Reserva Federal, exigen el cumplimiento de ambas medidas.
Escenarios de Estrés y Seguridad Práctica
Los episodios históricos demuestran que los ratios de apalancamiento a menudo son más útiles para detectar vulnerabilidades que el CET1 por sí solo no detecta. Por ejemplo, en el período previo a la crisis financiera de 2008, las principales instituciones mostraron un capital adecuado bajo marcos ponderados por riesgo, a pesar de estar altamente apalancadas en la práctica. Estas exposiciones ocultas solo se hicieron evidentes después de que surgieran pérdidas significativas.
Percepción del inversor y del público
Desde una perspectiva comunicativa, la simplicidad del ratio de apalancamiento facilita su comprensión. Tanto los analistas financieros como los inversores minoristas pueden encontrarlo más intuitivo, lo que lo convierte en una herramienta poderosa para generar confianza en el mercado cuando se explica correctamente. Por el contrario, el CET1 requiere una comprensión más avanzada de las estructuras de capital bancarias.
¿En qué ratio debería confiar más?
En última instancia, ninguna métrica por sí sola puede afirmar medir la seguridad bancaria con mayor honestidad. El ratio CET1 ofrece información detallada y sensible al riesgo, crucial para un análisis regulatorio matizado. El ratio de apalancamiento fundamenta esta información en la realidad, protegiendo al sistema del optimismo matemático y de la modelización de riesgos agresiva.
Una visión equilibrada considera ambos ratios. Los observadores expertos reconocen que el ratio de apalancamiento puede ofrecer una visión más honesta de la situación en tiempos de riesgo sistémico o cuando la transparencia es primordial. Por el contrario, el CET1 ofrece una visión más completa, aunque con un lenguaje más complejo. Por lo tanto, la honestidad y la integridad suelen ir en direcciones diferentes, lo que subraya por qué los reguladores utilizan ambos para la validación cruzada.En conclusión, la interacción entre el CET1 y los ratios de apalancamiento proporciona un marco multifacético para evaluar la solidez de los bancos. Si bien cada uno presenta limitaciones, juntos forman una perspectiva sólida y complementaria que refuerza la credibilidad de las evaluaciones de seguridad financiera.