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USO DEL P/E ADELANTADO CON TASAS: EL VÍNCULO ENTRE LA TASA DE DESCUENTO Y LOS INVERSORES IGNORARON

Aprenda cómo el uso del P/E adelantado sin considerar las tasas de interés puede llevar a tomar decisiones de inversión erróneas.

Comprensión del ratio precio-beneficio a futuroEl ratio precio-beneficio (PER) a futuro es una métrica de valoración ampliamente utilizada en los mercados de valores. Divide el precio actual de la acción de una empresa entre sus beneficios por acción (BPA) proyectados para los próximos 12 meses. A diferencia del ratio PER de seguimiento, que se basa en los beneficios históricos, el PER a futuro intenta evaluar el valor con base en las expectativas futuras. Esto es especialmente útil para los inversores que buscan comprender cómo el mercado valora una acción según las previsiones de rentabilidad.Por ejemplo, si las acciones de una empresa cotizan a 100 libras esterlinas y sus beneficios por acción proyectados son de 5 libras esterlinas, el PER a futuro es de 20. Cuanto menor sea el ratio, más barata parece la acción en relación con sus beneficios esperados. Por el contrario, un PER adelantado más alto implica un mayor crecimiento anticipado o posiblemente una sobrevaloración.

El PER adelantado se considera un indicador prospectivo que ofrece información sobre el sentimiento del mercado y la confianza de los inversores. Sin embargo, si bien proporciona una visión general útil, conlleva supuestos y limitaciones. Uno de los supuestos más ignorados, pero cruciales, es el impacto de las tasas de descuento; en esencia, cómo se valoran las ganancias futuras en términos actuales.

En teoría financiera, cualquier flujo de caja futuro debe descontarse a su valor actual utilizando una tasa de descuento. Esta tasa suele estar influenciada por las tasas de interés vigentes, las perspectivas económicas y las primas de riesgo. Ignorar este vínculo al evaluar el PER adelantado puede llevar a una evaluación errónea del verdadero atractivo de una acción o de un mercado en su conjunto.

Los mercados pueden presentar PER adelantados altos durante períodos de tasas de interés bajas debido a un menor descuento de las ganancias futuras, lo que hace que las acciones parezcan más valiosas. Por el contrario, el aumento de las tasas incrementa la tasa de descuento, reduciendo el valor presente de las ganancias futuras, lo que teóricamente debería reducir el PER si las ganancias se mantienen sin cambios. En pocas palabras, el PER adelantado no es una métrica aislada e independiente. Funciona en un contexto económico más amplio, particularmente afectado por las tasas de interés y el apetito por el riesgo. Comprender esta relación es clave para tomar decisiones de inversión informadas y con matices.

Componentes Clave:

  • Precio: El valor actual de mercado de la acción.
  • BPA Pronosticado: Beneficio por acción estimado para los próximos 12 meses.
  • Supuestos: Basados ​​en las proyecciones de los analistas y el contexto macroeconómico.
  • Descuento de Rentabilidades Futuras: El valor actual de los beneficios futuros es sensible a las tasas.

En resumen, si bien el PER adelantado sigue siendo una métrica de valoración popular y accesible, debe interpretarse desde una perspectiva que incluya las tasas de interés y el entorno económico. No hacerlo podría llevar a una sobrevaloración o infravaloración sistemática de las acciones.

Cómo influyen las tasas de interés en las valoraciones

Muchos inversores evalúan los ratios precio-beneficio (PER) a futuro de forma aislada, centrándose únicamente en las ganancias anticipadas sin tener en cuenta el impacto de las tasas de interés vigentes. Sin embargo, las tasas de interés desempeñan un papel fundamental en los modelos de valoración de acciones, especialmente en el análisis de flujos de caja descontados (DCF), que sustenta gran parte de la teoría de inversión moderna.

En esencia, el valor de una empresa es la suma de sus flujos de caja futuros esperados, descontados al valor actual mediante una tasa adecuada conocida como tasa de descuento. Esta tasa suele incluir la tasa libre de riesgo (a menudo derivada de los bonos del Estado) más una prima de riesgo para tener en cuenta las incertidumbres específicas de la empresa o del mercado. A medida que suben las tasas de interés, la tasa de descuento también aumenta, lo que disminuye el valor actual de esos flujos de caja futuros.

Esto afecta directamente a los ratios precio-beneficio (PER) a futuro. Cuando las tasas de interés son bajas, las ganancias futuras se descuentan a una tasa menor, lo que infla el valor actual y permite ratios precio-beneficio más altos. Por el contrario, cuando los tipos suben, esas mismas ganancias futuras valen menos hoy, lo que reduce el PER, incluso si las ganancias esperadas se mantienen estables.

Por ejemplo, considere un escenario en el que una empresa espera obtener ganancias anuales de 10 libras por acción a perpetuidad. Si el tipo de descuento es del 2%, el valor actual de esas ganancias es de 500 libras (es decir, 10 libras / 0,02). Si el tipo de descuento sube al 5%, el valor actual cae a 200 libras (es decir, 10 libras / 0,05). Esta importante compresión ilustra la sensibilidad de métricas de valoración como el PER a las fluctuaciones de los tipos de interés.

Los inversores a menudo pasan por alto esta vinculación, especialmente durante períodos de transición económica, donde los bancos centrales ajustan los tipos de referencia. Por ejemplo, tras la crisis financiera de 2008, la Reserva Federal de EE. UU. y otros bancos centrales mantuvieron los tipos de interés cercanos a cero. Como resultado, los ratios precio-beneficios anticipados se dispararon, lo que llevó a los analistas a debatir si las acciones estaban realmente sobrevaloradas o si simplemente reflejaban condiciones monetarias alteradas.

Esta interacción ha llevado a algunos analistas a adoptar un "ratio precio-beneficios ajustado a los tipos de interés", en el que los precios-beneficios anticipados se comparan con los promedios históricos a la luz de los tipos vigentes. Estas métricas ajustadas a menudo revelan que lo que podría parecer sobrevalorado en un régimen de tasas puede, en realidad, estar justo o incluso infravalorado en otro.

Relaciones clave:

  • Tasa de descuento = Tasa libre de riesgo + Prima de riesgo
  • Tasas más altas → Menor VP de ganancias futuras
  • Tasas más bajas → Ratio precio-beneficio anticipado elevado
  • Las señales macroeconómicas amplifican el riesgo de valoración

Para interpretar con precisión el ratio precio-beneficio anticipado, los inversores deben considerar el entorno general de tasas de interés y sus implicaciones para el descuento de ganancias futuras. Ignorar esta dinámica puede generar expectativas desalineadas y resultados de inversión subóptimos.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Las acciones ofrecen el potencial de crecimiento a largo plazo e ingresos por dividendos al invertir en empresas que crean valor a lo largo del tiempo, pero también conllevan un riesgo significativo debido a la volatilidad del mercado, los ciclos económicos y los eventos específicos de la empresa; la clave es invertir con una estrategia clara, una diversificación adecuada y solo con capital que no comprometa su estabilidad financiera.

Descuidos Cognitivos y Analíticos

A pesar de su importancia fundamental para la teoría de la valoración, la tasa de descuento suele ser subestimada o malinterpretada por los inversores minoristas e incluso por algunos participantes institucionales. Diversos sesgos de comportamiento y limitaciones prácticas contribuyen a este descuido, lo que lleva a muchos a depender únicamente de las cifras generales del PER sin ajustar el contexto macroeconómico.

Uno de los principales factores psicológicos es el atractivo de las métricas simplificadas. Los inversores se inclinan por ratios como el PER adelantado porque son fáciles de calcular, comparar y comprender. A diferencia de la tasa de descuento, que requiere supuestos iniciales sobre inflación, rentabilidad real, primas de riesgo y política monetaria, el PER adelantado parece ofrecer una guía sencilla para determinar si una acción está sobrevalorada o infravalorada.

Además, las previsiones de los analistas que sustentan las proyecciones de BPA a futuro están plagadas de incertidumbres y estimaciones subjetivas. Aplicar una tasa de descuento variable además de esto puede parecer excesivamente teórico, especialmente para los inversores que prefieren métricas empíricas. Esto contribuye a la brecha entre cómo deberían calcularse las valoraciones y cómo suelen interpretarse en la práctica.

También existe el problema de las narrativas del mercado. Durante períodos de tipos de interés ultrabajos, los medios de comunicación y los comentarios del mercado tienden a normalizar las valoraciones más altas, lo que modifica las expectativas de los inversores. A medida que los bancos centrales ajustan sus políticas —como las recientes subidas de tipos de la Reserva Federal para combatir la inflación—, los inversores pueden tener dificultades para recalibrar lo que constituye un PER futuro "razonable".

Las instituciones a menudo se basan en modelos de valoración relativa, comparando ratios PER entre sectores o períodos históricos sin ajustar completamente las fluctuaciones de la tasa de descuento. Esto puede conducir a un anclaje cognitivo, donde los promedios de PER anteriores se convierten en puntos de referencia a pesar de los cambios en las condiciones económicas.

Desafíos en la modelización de la tasa de descuento:

  • Diferentes horizontes temporales y perfiles de riesgo empresarial
  • Supuestos sobre el crecimiento terminal y la inflación
  • Volatilidad en los rendimientos de los bonos soberanos
  • Dificultad para estimar primas de renta variable adecuadas

La solución no reside en descartar la ratio PER anticipada, sino en complementarla con un análisis contextual que tenga en cuenta explícitamente la tasa de descuento y las expectativas sobre los tipos de interés. Herramientas como los modelos de prima de riesgo de renta variable, el análisis de escenarios y el descuento sectorial pueden ofrecer un enfoque de valoración más sólido.

En última instancia, los inversores deben pasar de utilizar la ratio PER anticipada como una señal de inversión independiente a tratarla como un componente de un marco más amplio que incorpore la política monetaria, la precisión de las previsiones macroeconómicas y los rendimientos de otras clases de activos. Al hacerlo, tienen más posibilidades de alinearse con las realidades económicas subyacentes y capturar valor de una manera más consistente y consciente del riesgo.

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