VALORACIÓN DE LOS CÍCLICOS: POR QUÉ LAS GANANCIAS MÁXIMAS PRODUCEN LOS PEORES MÚLTIPLOS
Las acciones cíclicas parecen más baratas cuando el riesgo es mayor. Descubra por qué las ganancias máximas pueden generar múltiplos de valoración bajos y cómo invertir con prudencia en acciones cíclicas.
Las acciones cíclicas se refieren a empresas cuyo rendimiento financiero está estrechamente vinculado al ciclo económico general. Estas incluyen sectores como la automoción, la vivienda, los equipos industriales, los viajes y el consumo discrecional. Los ingresos y las ganancias de estas empresas aumentan durante los auges económicos y disminuyen durante las recesiones.
Estas empresas son muy sensibles a indicadores macroeconómicos como el crecimiento del PIB, los tipos de interés y la confianza del consumidor. Como resultado, sus ganancias fluctúan de forma más drástica que las de las empresas defensivas, que tienden a proporcionar flujos de caja estables independientemente de los ciclos económicos.
Esta volatilidad en las ganancias plantea importantes desafíos en materia de valoración. Los inversores que intentan valorar empresas cíclicas a menudo se encuentran analizando estados financieros que fluctúan considerablemente de un año a otro. Un error fundamental en este análisis es la valoración en el pico de beneficios, un fenómeno que con frecuencia produce múltiplos precio-beneficio (P/E) engañosamente bajos.
Es crucial comprender la situación de una empresa en su ciclo de beneficios. Valorar una empresa cíclica durante el auge de un período de auge podría mostrar que sus acciones cotizan a un múltiplo aparentemente muy descontado. Sin embargo, estas valoraciones pueden ser engañosas si los inversores no ajustan la insostenibilidad de los altos beneficios.
La naturaleza de los picos de beneficios en las empresas cíclicas
En los picos económicos, la demanda es fuerte, los costes suelen optimizarse, las fábricas funcionan a plena capacidad y los márgenes se expanden. Esto genera beneficios inflados que podrían no ser sostenibles a largo plazo. Los inversores que utilizan los resultados de los últimos doce meses durante estas fases valoran la empresa en su punto más rentable, lo que constituye un mal predictor del rendimiento futuro.
Por ejemplo, un fabricante de equipos de construcción podría registrar beneficios récord durante un período de auge de infraestructuras y crédito barato. Sin embargo, a medida que suben los tipos de interés y se reduce el gasto público, la cartera de pedidos se reduce, al igual que los ingresos y los márgenes.
Paradójicamente, estos períodos de máximo rendimiento, cuando las empresas parecen altamente rentables, suelen conllevar riesgos elevados. Los participantes del mercado que anticipan una desaceleración pueden empezar a reajustar el precio de las acciones para reflejar beneficios futuros más moderados. Esta revalorización conduce a múltiplos PER más bajos a pesar del aumento de los beneficios, una trampa de valor para quienes no están bien informados.
Precio en función de las condiciones futuras
Los precios de las acciones no se basan en los beneficios actuales, sino en las expectativas descontadas de rentabilidad futura. Si los inversores estiman que los beneficios actuales son insostenibles, el mercado descontará el precio de las acciones en consecuencia. Esta dinámica explica por qué las empresas cíclicas pueden cotizar a los múltiplos más bajos durante sus años de mayores ganancias.
Por lo tanto, un PER de 5 en el pico de ganancias podría no indicar valor. Al contrario, podría sugerir que el mercado anticipa una fuerte caída en las ganancias futuras. Comprender si las ganancias están alcanzando su pico es vital para evaluar la valoración.
En consecuencia, los inversores utilizan ganancias normalizadas, modelos ajustados por industria o PER ajustados cíclicamente (CAPE) para proporcionar una base de valoración a largo plazo más fiable. Estas herramientas ayudan a distinguir la euforia momentánea del verdadero potencial de ganancias.
Por qué los picos del mercado generan valoraciones bajas
Métricas de valoración como la relación precio-beneficio (PER) suelen malinterpretarse en contextos cíclicos. En el análisis general de renta variable, una relación precio-beneficio baja sugiere que una acción está infravalorada. Sin embargo, en el universo cíclico, esta lógica se desmorona durante los picos económicos.
Como se mencionó, los picos de beneficios no equivalen a beneficios sostenibles. De hecho, suelen preceder a una caída de los beneficios. Durante los periodos de auge, los beneficios se disparan y las relaciones precio-beneficio rezagadas parecen atractivamente bajas. Sin embargo, los inversores astutos comprenden que los márgenes de beneficio podrían contraerse pronto, la demanda se debilitará y las condiciones previamente favorables podrían erosionarse.
Compresión de la valoración en los picos de beneficios
Esta compresión de la valoración se produce porque el mercado anticipa una reversión a la media. Tras el pico, los beneficios suelen caer y los precios de las acciones suelen ajustarse antes de los resultados reales. En consecuencia, las ganancias de hoy, aunque elevadas, tienen menos peso en la fijación del precio de una acción que las ganancias esperadas para mañana, que se proyectan menores.
Otro factor es la psicología del inversor. Los participantes del mercado, especialmente las instituciones y los fondos que gestionan carteras a largo plazo, emplean modelos de valoración que asumen ciclicidad. Cuando detectan indicios de un rendimiento máximo (cuellos de botella en la oferta, inestabilidad de precios o gastos de capital excesivos), comienzan a descontar una recesión.
Esta anticipación resulta en ventas preventivas y reduce los múltiplos incluso cuando las ganancias alcanzan máximos históricos. Más que un mercado ineficiente, refleja mecanismos de fijación de precios racionales y prospectivos.
El riesgo de una trampa de valor
Una empresa cíclica que cotiza a múltiplos PER históricamente bajos durante un período de auge puede tentar a los cazadores de ofertas. Sin embargo, este atractivo suele ser un espejismo. Estas bajas valoraciones no reflejan una oportunidad infravalorada, sino más bien un descuento racional del deterioro futuro de las ganancias.
Esta dinámica se da con frecuencia en sectores como la minería o el petróleo y el gas, donde los ciclos de auge impulsados por los precios de las materias primas pueden provocar aumentos drásticos de las ganancias. Sin embargo, cuando los precios se revierten, las ganancias se desploman, y los precios de las acciones también.
En última instancia, los picos de ganancias conducen a una compresión del múltiplo debido a su falta de longevidad. Los mercados de valores son eficientes a la hora de reconocer esta transitoriedad y ajustar sus marcos de valoración en consecuencia. Al centrarse únicamente en el múltiplo bajo, los inversores corren el riesgo de caer en las clásicas trampas de valor, donde el precio de la acción baja incluso cuando las ganancias retroceden desde sus máximos.
Las métricas prospectivas ofrecen claridad
Para evitar estas trampas, los inversores deberían considerar estimaciones de ganancias a futuro, ganancias normalizadas a lo largo del ciclo o modelos de flujo de caja descontado (DCF) que tengan en cuenta el riesgo de pico. Estos enfoques ofrecen una perspectiva de valoración más sólida que la simple comparación con los ratios precio-beneficios históricos.
Además, es prudente comparar la valoración de una empresa con sus propios múltiplos promedio históricos en las distintas etapas del ciclo. Esta visión holística ayuda a identificar si la valoración actual refleja el valor a largo plazo o simplemente una manipulación de los precios del mercado a corto plazo.
Al utilizar el CAPE para medir el valor relativo, los inversores evitan las distorsiones que generan los picos de beneficios a corto plazo. Este método es especialmente relevante para empresas industriales consolidadas, fabricantes de bienes de consumo duraderos y sectores con uso intensivo de capital.
Uso de métricas de EV/EBITDA y flujo de caja
En sectores volátiles, los múltiplos de valoración alternativos como el EV/EBITDA (Valor Empresarial/Beneficios Antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortización) suelen ser más informativos. El EBITDA es menos volátil que el beneficio neto y refleja mejor el rendimiento operativo principal.
El rendimiento del flujo de caja libre (FCF) también es una herramienta útil. Dado que el FCF filtra las ganancias no monetarias y proporciona información sobre las necesidades de reinversión y la flexibilidad financiera de la empresa, a menudo ofrece una visión más clara del valor duradero en un contexto de ganancias fluctuantes.
Monitoreo de Indicadores Macroeconómicos y Tendencias Sectoriales
Los inversores cíclicos inteligentes se mantienen atentos a la economía en general. Indicadores adelantados como los datos manufactureros del ISM, los índices de confianza del consumidor y la construcción de viviendas iniciadas suelen presagiar cambios sectoriales.
Además, las condiciones de la cadena de suministro, los precios de las materias primas y los niveles de inventario ofrecen señales adicionales. Durante las últimas etapas de la expansión económica, por ejemplo, el aumento de los costos y la caída de los márgenes pueden indicar la proximidad de un pico de ganancias. Estas señales deberían influir en las suposiciones de valoración.
Paciencia y Tiempo Cíclico
Los inversores que tienen éxito con los cíclicos suelen mostrar una paciencia notable. En lugar de apostar por la fortaleza cuando las valoraciones parecen más bajas según las ganancias actuales, esperan la debilidad; cuando las ganancias han caído, prevalece el pesimismo, pero el valor a largo plazo es evidente.
Este enfoque anticíclico requiere convicción y disciplina. Las acciones pueden parecer poco atractivas según el PER rezagado durante las recesiones, a menudo mostrando valoraciones altas debido a ganancias temporalmente deprimidas. Sin embargo, es precisamente entonces cuando las rentabilidades futuras pueden ser más sólidas.
Conclusión: Invierta con una mentalidad informada sobre el ciclo
En última instancia, valorar los valores cíclicos exige una mentalidad en sintonía con el ciclo económico. Los inversores deben mirar más allá de las métricas superficiales y lidiar con la estacionalidad de las ganancias, la reversión a la media y las señales macroeconómicas.
Combinar el análisis histórico con proyecciones prospectivas y ajustar la posición de una empresa en su ciclo puede ayudar a los inversores a evitar errores comunes en la valoración y a tomar decisiones estratégicas informadas.