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CAPITAL VS VALOR EMPRESARIAL: EL PUENTE DE VALORACIÓN QUE LOS INVERSORES DEBEN ENTENDER
Comprenda cómo se conectan el capital y el valor empresarial y por qué ambos son importantes en la valoración corporativa.
Comprensión de los conceptos de valor patrimonial y valor empresarial
Al valorar una empresa, entran en juego dos métricas principales: el valor patrimonial y el valor empresarial. Si bien están interconectados, cumplen diferentes propósitos y desempeñan funciones específicas en el análisis financiero, las adquisiciones y las decisiones de inversión. Comprender la diferencia es crucial tanto para inversores como para profesionales financieros y empresarios.
Valor patrimonial
El valor patrimonial, también conocido como capitalización bursátil en las empresas que cotizan en bolsa, representa el valor atribuible a los accionistas. Se calcula multiplicando el número de acciones ordinarias en circulación por el precio actual de la acción. En términos de fórmula:
Valor patrimonial = Precio de la acción × Número de acciones en circulación
Esta métrica incluye a todos los accionistas, incluidos los accionistas preferentes, si los hay. Comunica el valor actual del capital de la empresa según el mercado. En el caso de las empresas privadas, el valor del capital se calcula mediante valoraciones negociadas o modelos de valoración como el flujo de caja descontado (DCF), el análisis de empresas comparables o transacciones precedentes.
Valor Empresarial
El valor empresarial (VE), por otro lado, refleja el valor total de las operaciones principales de una empresa, independientemente de su estructura de capital. Considera tanto la financiación mediante capital como la deuda, integrando las obligaciones de financiación de la empresa. La fórmula típica es:
Valor Empresarial = Valor del Capital + Deuda Total – Efectivo y Equivalentes de Efectivo
Esta fórmula subraya que el valor empresarial es el precio teórico que un adquirente pagaría por las operaciones de la empresa, tras liquidar las deudas pendientes con el efectivo disponible. Proporciona una visión más completa de la valoración empresarial y se utiliza ampliamente en el análisis de comparables y la modelización financiera.
Por qué importa la diferencia
La distinción entre estas dos medidas de valoración es vital, ya que las distintas partes interesadas se centran en diferentes partes de la estructura de capital. Los inversores de capital se preocupan por el valor del capital: desean conocer su rentabilidad. Sin embargo, los compradores potenciales o inversores estratégicos tienden a centrarse más en el valor de la empresa, ya que este abarca el valor operativo total, incluidas las obligaciones de deuda.
En la práctica, comprender dónde divergen (o convergen) el capital y el valor de la empresa permite una mejor toma de decisiones en fusiones y adquisiciones, financiación de proyectos, análisis de acciones y evaluación de riesgos. La diferencia entre ellos se conoce a menudo como el puente de valoración, una herramienta que conecta el valor intrínseco de una empresa con el valor que reciben los accionistas.
Diferencias clave entre el valor patrimonial y el valor empresarialSi bien ambas métricas se utilizan para evaluar el valor de una empresa, las diferencias entre el valor patrimonial y el valor empresarial son sustanciales y afectan la interpretación y aplicación práctica de las valoraciones. Conocer las diferencias garantiza que los inversores y analistas no estén comparando peras con manzanas.Consideración de la estructura de capitalLa distinción más notable surge de las consideraciones sobre la deuda y el efectivo. El valor patrimonial solo refleja la participación de los accionistas. El valor empresarial abarca no solo el capital, sino también las obligaciones financieras, como la deuda, los pasivos por arrendamiento y los intereses minoritarios, deduciendo el exceso de efectivo. Esto hace que el valor empresarial sea neutral en cuanto a la estructura de capital.Por ejemplo, dos empresas con ganancias idénticas podrían tener niveles de deuda muy diferentes. Una puede tener una deuda considerable, mientras que la otra no la tiene. Aunque sus valores patrimoniales podrían parecer similares, los valores empresariales contarían una historia muy diferente, revelando una verdadera comparación operativa equivalente.
Uso en métricas de valoración
Los dos valores sustentan diferentes ratios financieros:
- Ratios basados en el valor patrimonial: Precio/Beneficio (P/E), Precio/Valor Contable (P/B)
- Ratios basados en el valor empresarial: EV/EBITDA, EV/Ventas, EV/EBIT
Estas distinciones son importantes. Por ejemplo, una empresa apalancada puede parecer barata según el PER, pero podría ser mucho menos atractiva según el EV/EBITDA debido a su carga de deuda.
Implicaciones en fusiones y adquisiciones
En fusiones y adquisiciones, el valor empresarial es el principal parámetro de referencia, ya que refleja el coste real de adquisición. Los compradores suelen asumir o refinanciar la deuda existente, lo que convierte al valor empresarial en un mejor indicador del coste de adquisición. Por otro lado, el valor patrimonial ayuda a determinar el precio de compra para los accionistas.
Tratamiento de activos y pasivos no operativos
Otra diferencia radica en los componentes excluidos o deducidos. El valor empresarial elimina intencionalmente el excedente de efectivo y los activos no esenciales, que no son vitales para las operaciones. También puede contabilizar pasivos fuera de balance, pasivos contingentes y obligaciones no financiadas si afectan significativamente el valor de la empresa.
Por otro lado, el valor patrimonial incluye el impacto de todos los activos netos en el balance, independientemente de su relevancia operativa, lo que proporciona una visión más amplia, aunque a veces menos funcional.
Impacto de las condiciones del mercado
El valor patrimonial es muy sensible a la confianza del mercado y a la especulación de los inversores. El precio de las acciones de una empresa puede fluctuar significativamente en función del potencial de crecimiento percibido o de factores macroeconómicos, mientras que el valor empresarial subyacente tiende a ser más estable y a estar correlacionado con el rendimiento operativo.
En resumen, comprender la divergencia entre el valor patrimonial y el valor empresarial es crucial para un análisis matizado y permite a los inversores extraer conclusiones más fundamentadas al evaluar la posición de mercado, la salud financiera o el atractivo de una empresa para una adquisición.
Uso del Puente de Valoración para Tomar Decisiones Más Inteligentes
El concepto del puente de valoración —pasar del valor de la empresa al valor patrimonial, o viceversa— es fundamental en la valoración. Comprender cómo aplicarlo en diferentes contextos permite una visión más completa y una toma de decisiones más informada para economistas, inversores y estrategas corporativos.
La Fórmula del Puente de Valoración
El puente funciona como una herramienta de conciliación. Partiendo del valor de la empresa (VE), se puede obtener el valor patrimonial —o hacer lo contrario— ajustando las posiciones de deuda y efectivo.
Valor patrimonial = Valor de la empresa – Deuda neta (Deuda – Efectivo)
Este principio facilita un desglose sistemático del valor de la empresa, atribuyendo correctamente sus diversos componentes. La extensión del puente también puede incluir ajustes por:
- Acciones preferentes
- Intereses minoritarios
- Pasivos por pensiones
- Arrendamientos operativos (según la contabilidad según la NIIF 16 / ASC 842)
Cada elemento aproxima el valor de la empresa al valor para el accionista o ofrece una visión más profunda del valor residual de la empresa tras el cumplimiento de las obligaciones financieras.
Uso en el análisis de empresas comparables (Comps)
En la valoración empírica, el valor de la empresa es el denominador de los ratios que comparan empresas independientemente de su deuda y estructura fiscal. Al realizar un análisis de "comparaciones", el puente garantiza que se establezcan paralelismos válidos. Por ejemplo, al comparar los ratios EV/EBITDA, las diferencias en el valor del capital causan distorsiones si las estructuras de capital de la empresa no se ajustan utilizando el puente.
Planificación y previsión de escenarios
En finanzas corporativas y planificación estratégica, el puente entre el capital y la valoración empresarial es fundamental en los modelos de previsión. Guía las suposiciones sobre captaciones de capital, estructuras de financiación y pago de dividendos. Los análisis de sensibilidad suelen analizar cómo los cambios en las suposiciones (reembolso de deuda, recompra de acciones o CAPEX) afectan de forma diferente al valor de la empresa y al del capital.
Aplicación en decisiones de OPV y LBO
Para las OPV futuras, determinar el precio ideal de la acción implica proyectar un valor del capital que se ajuste a las expectativas de valor empresarial establecidas por comparables del mercado. Por el contrario, en las compras apalancadas (LBO), la estructuración de una adquisición requiere cálculos minuciosos que se basan en el valor de la empresa para establecer la capacidad de endeudamiento y la rentabilidad, antes de traducirlos en valoraciones de capital para los patrocinadores.
Errores comunes que se deben evitar
- Doble contabilización del efectivo: Al realizar una operación puente, el efectivo neto solo debe restarse una vez.
- Ignorar los ajustes estratégicos: Los componentes que afectan al valor, como las pensiones con fondos insuficientes, pueden sesgar el valor de la empresa si se excluyen.
- Suponer estructuras estáticas: Los niveles de deuda y efectivo evolucionan, por lo que la modelización dinámica es crucial para la previsión con plazos ajustados.
La aplicación estratégica de la valoración puente permite tomar decisiones de mayor calidad. Ya sea para comprar, vender, invertir o asesorar, saber cómo conectar estas cifras con precisión convierte el análisis financiero en información útil. El puente de valoración no es solo un cálculo: es una lente para ver la arquitectura económica de una empresa.
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