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CÓMO LOS AMORTIGUADORES DE CAPITAL INFLUYEN EN LOS PRÉSTAMOS EN RECESIONES
Explore cómo los colchones de capital impactan los préstamos bancarios durante las recesiones y por qué son importantes para la estabilidad financiera y la disponibilidad de crédito.
Comprensión de los colchones de capital en el sistema financiero
Los colchones de capital son requisitos adicionales de capital y reservas que los bancos deben mantener por encima de los umbrales regulatorios mínimos. Su objetivo principal es proporcionar una protección contra pérdidas durante períodos de adversidad económica, mejorando así la estabilidad financiera. Estos colchones refuerzan la resiliencia del sector bancario y pueden influir en el comportamiento crediticio, especialmente durante las recesiones.
El concepto cobró relevancia tras la crisis financiera de 2007-2008, que reveló debilidades estructurales en la capacidad del sector bancario para absorber pérdidas. En respuesta, las autoridades reguladoras globales implementaron reformas bajo el marco de Basilea III, introduciendo requisitos explícitos para los colchones de capital, tales como:
- Colchón de Conservación de Capital: Un colchón estándar del 2,5% de capital CET1 para garantizar que los bancos mantengan un superávit de capital durante períodos de estabilidad económica.
- Colchón de Capital Anticíclico (CCyB): Implementado por los reguladores nacionales cuando el crecimiento del crédito es excesivo y liberado durante las recesiones sistémicas para apoyar el crédito.
- Colchones de Riesgo Sistémico: Se aplican a los bancos considerados sistémicamente importantes para reducir los riesgos para la economía en general.
Los colchones de capital existen para aislar a los bancos de los riesgos microprudenciales y macroprudenciales. Desde una perspectiva prudencial, garantizan que los bancos sean menos propensos a incumplir los umbrales obligatorios de capital en condiciones adversas. Desde una perspectiva sistémica, su objetivo es suavizar la prociclicidad del sistema financiero y proteger la continuidad del flujo crediticio durante las recesiones económicas.A nivel granular, unos mayores colchones de capital exigen que los bancos mantengan más capital en relación con sus activos ponderados por riesgo. Esto puede, en circunstancias normales, limitar el volumen de préstamos, ya que los bancos equilibran la rentabilidad con la suficiencia de capital. Sin embargo, cuando se utilizan eficazmente durante las recesiones, se busca que los colchones de capital se utilicen, lo que permite a los bancos mantener o incluso ampliar los préstamos durante períodos turbulentos.Por lo tanto, el diseño y la utilización de los colchones de capital desempeñan un papel fundamental en la transmisión de los objetivos de política monetaria y financiera, moldeando sutilmente el apetito por el riesgo, las estrategias de préstamo y la gestión del capital de los bancos durante los ciclos económicos.
Cómo influyen los colchones de capital en las decisiones crediticias
Los colchones de capital actúan como reservas de protección y como herramientas de política, influyendo en cómo los bancos ajustan sus préstamos durante las recesiones. Su eficacia depende en gran medida de la interacción entre las expectativas regulatorias, las condiciones del mercado y los modelos internos de gestión de riesgos.
Durante las fases de expansión económica, los bancos suelen acumular colchones de capital para cumplir con los requisitos regulatorios y resistir posibles shocks futuros. En las recesiones, los reguladores suelen reducir los requisitos de colchones anticíclicos, lo que permite a los bancos recurrir a estas reservas para evitar el desapalancamiento y continuar con los préstamos. Sin embargo, la evidencia empírica indica que los bancos no siempre utilizan estos colchones con facilidad. Varios factores contribuyen a este comportamiento:
- Estigma regulatorio: Los bancos pueden temer que la utilización de sus reservas de capital pueda ser interpretada por los mercados o los supervisores como una señal de dificultades, lo que podría generar presiones de financiación o mayores costos de endeudamiento.
- Aversión a la incertidumbre: Durante las recesiones, las pérdidas crediticias futuras se vuelven más difíciles de estimar. Los bancos pueden preferir conservar el capital en lugar de arriesgarse a superar los umbrales mínimos de capital.
- Culturas de riesgo internas: Algunas instituciones financieras implementan protocolos conservadores de planificación de capital. Su gerencia puede preferir restringir los préstamos o captar capital externo en lugar de agotar las reservas.
- Restricciones a los dividendos y la remuneración: El uso de reservas de capital puede generar restricciones regulatorias sobre los dividendos y las bonificaciones de los ejecutivos, desincentivando su uso.
A pesar de estas limitaciones, las reservas de capital siguen siendo un poderoso mecanismo teórico para suavizar los ciclos crediticios. Al permitir la liberación de colchones durante las recesiones, los reguladores buscan maximizar la capacidad crediticia cuando resulta más eficaz para estimular la economía. En la práctica, los bancos más pequeños y menos complejos suelen responder de forma más positiva a las reducciones de los colchones, manteniendo tasas de originación de préstamos más altas que las instituciones de mayor tamaño. Además, los bancos con ratios de capital preexistentes más elevados están más dispuestos a conceder préstamos durante las recesiones, dada su mayor capacidad de absorción de pérdidas. Investigaciones recientes sugieren que, cuando se acompañan de una orientación regulatoria clara y garantías de supervisión, la liberación de colchones puede estabilizar significativamente los flujos de crédito. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, muchos bancos centrales flexibilizaron las restricciones de los colchones y proporcionaron una comunicación sólida para reducir el estigma que rodeaba su uso. Como resultado, la mayoría de los bancos mantuvieron o incluso aumentaron sus volúmenes de préstamos a pesar de las contracciones económicas. No obstante, la reticencia de las instituciones bancarias a utilizar plenamente sus reservas de capital durante períodos de tensión subraya la importancia de mejorar el diseño, la transparencia y los incentivos conductuales asociados a estas herramientas prudenciales.
Optimización de los colchones de capital para los ciclos económicos
El despliegue estratégico de los colchones de capital conlleva importantes implicaciones políticas. Para que estas herramientas funcionen eficazmente, los bancos centrales y los reguladores deben equilibrar la flexibilidad con la credibilidad, y los objetivos microprudenciales con los imperativos macroeconómicos.
Un área urgente es la estrategia de comunicación en torno a la usabilidad de los colchones. Los reguladores deben reafirmar que estos colchones están diseñados para usarse en crisis sin estigma ni consecuencias punitivas. Iniciativas como las restricciones a la distribución de capital y las directrices de supervisión ayudan, pero otras iniciativas podrían incluir:
- Integrar mecanismos anticíclicos de forma más dinámica en el marco de los colchones.
- Mejorar la divulgación de información sobre las trayectorias esperadas de los colchones durante eventos de tensión.
- Alinear los marcos de pruebas de tensión con la flexibilidad del capital en tiempo real.
Otro debate político gira en torno a la calibración de los requisitos de los colchones. Algunos sugieren que la preposición de mayores reservas de capital en períodos de expansión podría generar mayor margen para un despliegue efectivo durante las recesiones. Esto mejoraría la credibilidad de los bancos y su disposición a utilizar reservas cuando sea necesario.
Además, la integración del diseño de reservas de capital con otras herramientas macroprudenciales, como los límites a la relación préstamo-valor o los límites de exposición sectorial, podría generar efectos sinérgicos, mejorando la estabilidad sin restringir excesivamente la oferta crediticia.
De cara al futuro, la banca digital y la intermediación financiera no bancaria plantean nuevos desafíos. A medida que una mayor actividad crediticia migra fuera de las instituciones bancarias tradicionales, los reguladores podrían considerar extender los principios de las reservas de capital o salvaguardas equivalentes a las entidades de banca paralela de importancia sistémica.
En última instancia, si bien las reservas de capital no son una solución milagrosa, su papel para mejorar la resiliencia del sistema financiero y respaldar la concesión de préstamos en recesiones es crucial. Un régimen de reservas de capital bien calibrado, respaldado por una comunicación transparente e incentivos alineados, puede fortalecer significativamente la capacidad del sector bancario para desempeñar su función de intermediación cuando la economía más la necesita.
Será esencial seguir investigando y experimentando con políticas para perfeccionar estos instrumentos, garantizando que los marcos de reservas de capital evolucionen en consonancia con los riesgos emergentes, la volatilidad económica y la naturaleza cambiante de las finanzas globales.
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