BAD VS. LA FRANJA Y LA RUTA: FILOSOFÍAS DE DESARROLLO EN COMPETENCIA
En qué se diferencian el Banco Asiático de Desarrollo y la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de China en sus modelos de financiación, objetivos de desarrollo y perspectiva estratégica.
El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) y la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) de China son actores centrales en la financiación de infraestructura y la promoción del desarrollo económico en Asia y más allá. Sin embargo, si bien ambos buscan abordar las deficiencias en infraestructura e impulsar la integración regional, representan filosofías, objetivos estratégicos y enfoques de implementación divergentes en la financiación del desarrollo.
El BAD, fundado en 1966 y con sede en Manila, es una institución financiera multilateral para el desarrollo con 68 países miembros. Su principal objetivo es reducir la pobreza y fomentar el crecimiento económico sostenible en Asia-Pacífico mediante subvenciones, préstamos y asistencia técnica. Opera con una sólida supervisión de gobernanza, mecanismos de cofinanciación y rigurosas salvaguardias ambientales y sociales, basadas en décadas de experiencia.En contraste, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lanzada en 2013 por China, es una vasta estrategia geopolítica y económica que busca mejorar la conectividad y la cooperación en Asia, África y Europa. La iniciativa comprende principalmente el desarrollo de infraestructura, incluyendo carreteras, ferrocarriles, puertos y proyectos energéticos, financiados por bancos chinos mediante préstamos e inversiones. Los proyectos de la BRI suelen negociarse bilateralmente y tienden a reflejar los intereses estratégicos y comerciales de China.Este artículo ofrece una comparación exhaustiva entre el BAD y la BRI, centrándose en sus estructuras institucionales, objetivos de desarrollo, modelos de financiación e implicaciones geopolíticas más amplias.Marco institucional y gobernanzaEl BAD opera bajo un sistema basado en reglas con estructuras de gobernanza formales que incluyen una Junta de Gobernadores y un Consejo de Administración. Estas juntas representan a los Estados miembros, con un poder de voto ligeramente vinculado a las contribuciones de capital. Japón y Estados Unidos son dos de los principales accionistas e influyen en las orientaciones políticas de la institución, con un fuerte énfasis en los valores democráticos liberales y la cooperación internacional.
En contraste, la BRI no es una institución formal, sino una iniciativa estatal, gobernada principalmente por el Ministerio de Comercio de China, el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China. La gobernanza de los proyectos de la BRI depende de negociaciones bilaterales, y China suele ejercer un control significativo sobre el diseño, las condiciones de financiación y la implementación de los proyectos.
Alineación estratégica y filosofía
El BAD enfatiza la transparencia, la rendición de cuentas, la mitigación de riesgos ambientales y la apropiación regional mediante consultas con los gobiernos y las comunidades anfitrionas. Los proyectos se evalúan generalmente utilizando criterios sociales, económicos y ambientales para garantizar los beneficios a largo plazo y la sostenibilidad.
La BRI, en cambio, presenta un modelo centrado en el Estado que enfatiza la velocidad, la escala y el avance de los intereses estratégicos chinos. Esto puede implicar que las empresas estatales (EPE) ejecuten proyectos con una supervisión externa limitada. Si bien algunos países socios valoran la rápida ejecución y la magnitud de la inversión, otros expresan preocupación por la opacidad de los contratos, los riesgos de endeudamiento y la insuficiente consideración de los impactos sociales o ambientales.
Alcance y enfoque del proyecto
Tanto el BAD como la BRI se centran en sectores similares: transporte, energía, agua y desarrollo urbano. Sin embargo, el BAD incorpora cada vez más la sostenibilidad, la resiliencia climática y el fortalecimiento institucional en los objetivos de los proyectos. Iniciativas como la "Estrategia 2030" destacan el compromiso con la inclusión, la igualdad de género y la innovación.
Por otro lado, los proyectos de la BRI suelen ser proyectos de infraestructura física a gran escala, como el Corredor Económico China-Pakistán o las conexiones ferroviarias transcontinentales. Si bien permiten un desarrollo rápido, a veces pasan por alto aspectos menos relevantes como la educación, la atención médica o el desarrollo de capacidades de gobernanza, que son fundamentales para el modelo de desarrollo integral del BAD.
Estructuras y riesgos de financiación
Los mecanismos de financiación representan una de las diferencias más visibles entre el BAD y la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El BAD, como banco multilateral de desarrollo, capta capital mediante la emisión de bonos con calificación AAA en los mercados globales y otorga préstamos a tipos de interés concesionales o de mercado. Combina esto con las contribuciones de donantes y las asociaciones público-privadas (APP) para mitigar la carga de la deuda soberana y atraer capital privado. Se aplican normas de contratación y evaluaciones de proyectos rigurosas para garantizar la optimización de los recursos y la viabilidad a largo plazo.
En cambio, la infraestructura de la BRI se financia principalmente a través de entidades estatales chinas, como el Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China. Estas instituciones prestan directamente a los países receptores, frecuentemente en condiciones comerciales. Este modelo ha llevado a un aumento de los niveles de deuda en algunos países de ingresos bajos y medios, lo que genera temores de una "diplomacia de la trampa de la deuda", donde la deuda insostenible deja a las naciones vulnerables a la influencia estratégica china.
Sostenibilidad de la Deuda y Resultados del Proyecto
Los proyectos financiados por el BAD suelen someterse a rigurosas evaluaciones de sostenibilidad de la deuda en coordinación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los gobiernos anfitriones. Los beneficiarios de los proyectos también reciben asesoramiento sobre políticas, apoyo técnico y asistencia para el desarrollo de capacidades, lo que garantiza su alineación con estrategias de desarrollo más amplias.
La BRI, por otro lado, ha sido criticada por casos de alto perfil en los que los problemas de servicio de la deuda resultaron en la pérdida de soberanía o la transferencia de activos. Un caso comúnmente citado es el del puerto de Hambantota en Sri Lanka, donde se otorgó un contrato de arrendamiento de 99 años a China a cambio de un alivio de la morosidad de la deuda. Los críticos argumentan que estos acuerdos socavan el control nacional y generan dependencia, mientras que sus partidarios afirman que permiten un rápido desarrollo de infraestructura que los donantes tradicionales no suelen ofrecer.
Participación del Sector Privado y Transparencia
El BAD promueve activamente la participación del sector privado mediante cofinanciamiento y garantías. Colabora con los gobiernos nacionales para mejorar el entorno empresarial, fortalecer las instituciones y reducir el riesgo de inversión, fomentando así la resiliencia económica a largo plazo. La movilización de grandes capitales a través de programas como el Fondo Asiático de Inversión en Infraestructura (FIII) ejemplifica este enfoque.
Por el contrario, los proyectos de la BRI a menudo dependen de contratistas y proveedores chinos, lo que limita las oportunidades para las empresas del país anfitrión o de terceros países. Los procesos de licitación son menos transparentes, lo que plantea interrogantes sobre la gobernanza, la corrupción y el impacto en el desarrollo local. Algunos países han reevaluado su participación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) debido a estos problemas. Malasia, Kenia y Myanmar han renegociado o suspendido proyectos ante un creciente escrutinio.Financiación de la Innovación y la SostenibilidadEl BAD lidera la adopción de principios de finanzas sostenibles, incluyendo bonos verdes, fondos climáticos y cumplimiento de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Esto se alinea con esfuerzos globales como el Acuerdo de París y los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la ONU. Anima a los países a transitar hacia economías bajas en carbono mediante asistencia técnica y estructuras de financiación combinada.La financiación de la BRI también ha evolucionado. En 2021, China se comprometió a detener la construcción de nuevas centrales eléctricas de carbón en el extranjero, lo que marca un cambio significativo. Los principales bancos chinos han introducido estrategias de financiación verde, y los proyectos piloto de la BRI ahora incluyen inversiones en transición energética, como la energía solar e hidroeléctrica. Sin embargo, persisten deficiencias en la aplicación de marcos ambientales y de gobernanza coherentes en todas las actividades de la Franja y la Ruta.
Competencia Estratégica e Influencia Global
El BAD y la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) no son solo herramientas financieras, sino también instrumentos de estrategias geopolíticas que reflejan la competencia más amplia entre las instituciones occidentales tradicionales y la creciente influencia asiática, especialmente la de China. Si bien el BAD opera bajo un modelo colaborativo con la participación de múltiples actores, incluidos donantes de la OCDE, la BRI refleja la creciente ambición de China de reconfigurar las redes y normas comerciales globales mediante la diplomacia de infraestructuras.
Poder Blando y Alcance Estratégico
El BAD promueve el desarrollo basado en la cooperación multilateral, la planificación inclusiva y los principios democráticos. Desarrolla capacidades en los países receptores y busca la alineación con las prioridades locales. Este enfoque multilateral fortalece el poder blando, especialmente entre los mercados emergentes que se muestran recelosos de la competencia de las grandes potencias. La presencia del banco también actúa como una fuerza estabilizadora, ayudando a los países a alinear sus proyectos con visiones de desarrollo sostenible a largo plazo.
En contraste, la BRI es un pilar central de la política exterior china, a menudo vinculada a acuerdos comerciales bilaterales, incentivos diplomáticos y alianzas regionales. A través de la BRI, China busca crear una vasta área comercial transcontinental que impulse su presencia global. Sin embargo, los críticos argumentan que la BRI inclina la distribución financiera global a favor de China, reforzando las dependencias políticas y socavando los estándares universales de gobernanza de proyectos.
Integración Regional vs. Esfera de Influencia
El BAD apoya la integración regional a través de fondos como el Fondo de Infraestructura de la ASEAN y marcos como el programa de la Subregión del Gran Mekong (GMS). Adapta los proyectos a las dinámicas regionales y promueve la cooperación transfronteriza y la armonización de políticas desde una perspectiva neutral.
Paralelamente, la BRI también busca aumentar la conectividad regional, pero a menudo en términos centrados en China. Iniciativas como la Ruta de la Seda Digital y la Ruta de la Seda de la Salud sugieren una estrategia cada vez más multidimensional que va más allá de las finanzas e incluye la exportación de TIC, biotecnología y tecnología de vigilancia. Estos avances amplían la influencia de China en la gobernanza digital y la salud pública mundial, lo que podría transformar las normas globales de manera que reflejen los modelos de gobernanza chinos.
Sostenibilidad a Largo Plazo y Alineación con los Objetivos Globales
El BAD alinea su misión con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo Climático de París, garantizando que los proyectos contribuyan a la transformación en educación, salud, género, resiliencia climática y gobernanza. La sostenibilidad a largo plazo es fundamental para sus operaciones, con una gestión fiscal sólida, la participación de las partes interesadas y la transparencia institucional como principios fundamentales.La BRI está comenzando a incorporar la retórica de la sostenibilidad, especialmente tras el rechazo global. Iniciativas como la Alianza para el Desarrollo Verde de la Franja y la Ruta muestran intención, pero su ejecución sigue siendo inconsistente. Para muchos países en desarrollo, la urgencia del desarrollo de infraestructura a gran escala hace que la financiación de la BRI sea atractiva a pesar de estas preocupaciones. Sin embargo, la transición global hacia estándares ESG podría limitar el atractivo de la BRI si la transparencia y las salvaguardias ambientales no mejoran lo suficiente. En última instancia, la rivalidad entre el BAD y la BRI refleja un debate más amplio sobre si el desarrollo debe guiarse por un multilateralismo consensuado o por flujos de inversión rápidos y dirigidos por el Estado. El resultado de esta competencia determinará cómo las economías emergentes acceden a la financiación, construyen infraestructura y se posicionan en el cambiante orden mundial.