CÓMO EL AUMENTO DE LAS PROVISIONES POR PÉRDIDAS DE CRÉDITO INDICAN ESTRÉS ECONÓMICO
Las mayores provisiones para pérdidas crediticias pueden ser advertencias tempranas de problemas macroeconómicos
¿Por qué son importantes las provisiones para pérdidas crediticias?
Un aumento en las provisiones para pérdidas crediticias suele indicar que los bancos prevén tasas de impago elevadas a corto y medio plazo. Esto puede deberse a diversos indicadores macroeconómicos, como el aumento del desempleo, la desaceleración del crecimiento del PIB, las recesiones en sectores clave (como el inmobiliario o el manufacturero) o el endurecimiento de las condiciones de la política monetaria. Por ello, economistas, responsables políticos e inversores monitorean las tendencias de provisiones como un sistema de alerta temprana ante tensiones económicas más amplias.
De hecho, la historia muestra una correlación entre el aumento de las provisiones para pérdidas crediticias y las próximas recesiones económicas. Por ejemplo, en el período previo a la crisis financiera mundial de 2008, las provisiones aumentaron drásticamente a medida que el rendimiento de los préstamos comenzó a deteriorarse. De manera similar, durante la pandemia de COVID-19, los bancos aumentaron significativamente sus reservas para pérdidas crediticias en previsión de impagos generalizados, incluso antes de que estos se materializaran.
Por lo tanto, el aumento de las provisiones para pérdidas crediticias no son meros ajustes contables internos, sino respuestas proactivas a los cambios en el riesgo crediticio y, por extensión, a la salud macroeconómica.
El papel de las estimaciones prospectivas
Las normas contables modernas hacen hincapié en las estimaciones prospectivas. La NIIF 9 y las CECL exigen a los bancos que pronostiquen las pérdidas crediticias esperadas utilizando escenarios macroeconómicos. Esto aporta un elemento de anticipación a la provisión para pérdidas crediticias, donde los bancos deben evaluar no solo el comportamiento pasado de los prestatarios, sino también la probabilidad y la gravedad de futuras recesiones.
Las instituciones financieras suelen utilizar modelos sofisticados que incorporan variables como los índices de confianza del consumidor, las previsiones de inflación, las expectativas sobre los tipos de interés y las tendencias del rendimiento sectorial. Un aumento brusco de las provisiones, incluso en condiciones actuales estables, puede deberse, por lo tanto, al deterioro de las señales prospectivas. Por lo tanto, el aumento de las provisiones para pérdidas crediticias puede manifestarse mucho antes de que se observen tensiones en la economía en general.
Existe considerable evidencia histórica que muestra cómo el aumento de las provisiones por pérdidas crediticias ha precedido a períodos de contracción económica. Los bancos, por necesidad, utilizan datos preliminares que podrían no ser visibles aún en indicadores macroeconómicos más amplios. Como titulares clave de carteras de crédito en los sectores de consumo, empresas y deuda soberana, los bancos suelen observar dificultades de reembolso antes de lo que reflejan las estadísticas oficiales de PIB o empleo.
Por ejemplo, antes de la recesión de las puntocom de 2001 en Estados Unidos, las provisiones bancarias comenzaron a aumentar meses antes de que el PIB registrara una contracción. De igual manera, los bancos europeos aumentaron sustancialmente las provisiones en las primeras etapas de la crisis de deuda de la eurozona, lo que reveló indicios tempranos de tensión crediticia soberana y corporativa.
Los desgloses sectoriales ofrecen una perspectiva detallada
El aumento de las provisiones por pérdidas crediticias también puede proporcionar pistas a nivel sectorial. Por ejemplo, si las provisiones para préstamos inmobiliarios comerciales o minoristas están infladas, esto podría indicar un debilitamiento de la confianza del consumidor o de la inversión empresarial. Los bancos deben segmentar sus carteras y aplicar análisis de escenarios en todos los sectores. Estos desgloses pueden ayudar a anticipar qué partes de la economía podrían experimentar primero tensiones.
Durante la pandemia de COVID-19, las reservas para pérdidas crediticias aumentaron drásticamente en los sectores que dependen del tráfico peatonal y los viajes, incluso antes de que los indicadores de gasto público reflejaran plenamente la recesión. Esto sugiere que los datos de provisiones no solo predicen la tensión económica general, sino que también pueden predecir qué sectores específicos se verán más afectados.
Correlaciones con otros indicadores económicos
Las provisiones para pérdidas crediticias se correlacionan estrechamente con los estándares de crédito, la morosidad de los prestatarios y las medidas de política del banco central. Cuando los bancos centrales endurecen su política mediante subidas de los tipos de interés para combatir la inflación, los costes de los préstamos aumentan. Esto a menudo conduce a una reducción del gasto de los consumidores y las empresas, un aumento de la morosidad de los préstamos y, a su vez, mayores pérdidas esperadas. Por lo tanto, un aumento en las provisiones para pérdidas crediticias puede acompañar un ciclo monetario agresivo, anticipando posibles recesiones.
Además, el aumento de las provisiones suele coincidir con la retirada de los bancos de los préstamos de mayor riesgo, lo que contribuye a una contracción del crédito. Esto impacta aún más la actividad económica, especialmente en sectores dependientes del crédito, como el inmobiliario y el gasto discrecional del consumidor.
Para los inversores, los cambios en las provisiones por pérdidas crediticias ofrecen información crucial. Una tendencia al alza puede sugerir un deterioro de las condiciones crediticias, un mayor riesgo en el sector financiero o cambios en la tolerancia al riesgo de los bancos. Los inversores en renta variable pueden interpretar esto como una señal bajista para las acciones bancarias o, en general, para sectores sensibles a la economía como la vivienda, la financiación al consumo y el sector industrial.
Los inversores en bonos también prestan mucha atención, ya que las medidas de pérdidas crediticias pueden anticipar un aumento de los impagos corporativos o la presión sobre la sostenibilidad de la deuda soberana. Si las provisiones reflejan un deterioro de la calidad crediticia, los rendimientos pueden aumentar a medida que los inversores exigen primas de riesgo más altas, mientras que los precios caen.
Además, los bancos con provisiones consistentemente más altas en comparación con sus pares pueden ser percibidos como conservadores o con mayor riesgo, dependiendo de la narrativa. La interpretación analítica depende no solo del tamaño, sino también del momento y la justificación subyacente de las provisiones.
Uso en la formulación de políticas macroeconómicas
Los responsables políticos y los bancos centrales utilizan datos sobre pérdidas crediticias como parte de sus evaluaciones de estabilidad financiera. El aumento de las reservas para pérdidas crediticias se tiene en cuenta en las simulaciones de pruebas de estrés y en las revisiones de la adecuación del capital bancario. Estas pueden indicar vulnerabilidades sistémicas o justificar intervenciones macroprudenciales, como los colchones de capital anticíclicos.
Las autoridades preocupadas por el sobrecalentamiento de los mercados crediticios o el apalancamiento excesivo pueden interpretar el aumento de las provisiones como una justificación para una regulación más estricta. Por el contrario, un aumento drástico en las provisiones para pérdidas podría indicar la necesidad de apoyo fiscal o monetario si los mercados crediticios se paralizan y la actividad económica se contrae.
La transparencia prospectiva mejora la precisión de las predicciones
Nuevas normas, como la CECL, han mejorado la transparencia y la capacidad predictiva al exigir a los bancos que incorporen expectativas a largo plazo en las provisiones. Esto ha convertido los datos sobre pérdidas crediticias en una señal económica más prospectiva y en tiempo real. Los reguladores ahora pueden responder con mayor decisión, lo que ayuda a amortiguar las recesiones de forma proactiva en lugar de reactiva.
La integración de datos en tiempo real, modelos basados en IA y una segmentación granular de clientes mejora la información de la gestión del riesgo crediticio. Cuanto más sofisticadas sean las herramientas que utilizan los bancos, más clara será la perspectiva para los inversores y los reguladores que supervisan la estabilidad financiera. Las futuras mejoras en los modelos de previsión y la estandarización podrían aumentar aún más la utilidad predictiva de las provisiones para pérdidas crediticias.